martes, 18 de agosto de 2009

PAUL CÉZANNE

fuente: Historia de la pintura. Edit. Könemann

El llamado "padre de la modernidad" nació en 1839 en Aix-en-Provence, en el seno de una familia burguesa adinerada. Fue rechazado varias veces de la École de Beaux-Arts de París porque pintaba "excesivamente" y tenía el temperamento de un "colorista", es decir anteponía el color al dibujo y a la representación realista como medio de expresión artística. Conoció a los impresionistas Pissarro, Monet, Renoir y Degas, con lo que expuso en 1874 y 1877. Al no encontrar reconocimiento público, se retiró del mundo artístico parisino y a partir de 1882 residió en Aix-en-Provence donde murió en 1906.
Cézanne desarrolló nuevas formas de expresión artística que partían del impresionismo. Está considerado el principal representante del postimpresionismo y al mismo tiempo un individualista y un innovador al que los futuros artistas (cubistas, fauvistas, expresionistas) le debieron los fundamentos de su arte.
Mientras que el impresionismo destacó por la ilusión y la luminosidad, a Cézanne le faltó casi por completo la ilusión de luz y aire. El artista reprodujo la aparente realidad de forma peculiarmente inmóvil y con muy poco efecto espacial, convirtió la tenua textura de los impresionistas, compuesta por puntos policromos, en una vibración cromática alcanzada gracias a amplias pinceladas de gran colorido. Simplificó cuidadosamente los objetos representados hasta conseguir las formas básicas fundamentales como círculos, cubos y cilindros y, con ello, sentó las bases del cubismo y el arte abstracto del siglo XX.

El Chateau-Noir y la Sainte-Victoire. 1904-06


El estilo maduro de Cézanne se manifiesta por primera vez en los paisajes. Pissarro fue quien le introdujo en la pintura al aire libre y desde entonces quedó fascinado por la montaña de Sainte-Victoire que domina la llanura del Val d'Arc, cerca de Aix-en-Provence, con su característico perfil jorobado. Plasmó esta montaña y sus alrededores desde diferentes puntos de vista en dibujos, acuarela y pinturas al óleo. En sus cuadros las colinas que parten de la impresionante montaña dan vida al paisaje; sin embargo, no muestran ninguna exactitud naturalista. La finalidad de Cézanne fue seguir la fuerza creadora y la intensidad de la naturaleza con los medios del arte, es decir, no copiar la naturaleza, sino representarla.
Bodegón con cebollas 1895-1900
En las naturalezas muertas de Cézanne los objetos cotidianos reciben un significado central dentro de la totalidad. Así, artículos tan usuales como botellas, vasos, platos o manteles, son sacados de su trivial funcionalidad y monumentalizados. En el cuadro Bodegón con cebollas el pintor drapea un paño alrededor de un vaso y unas cebollas y una botella se alza, como si de una torre se tratara, ante una pared cargada de tonalidades. Los puntiagudos pliegues del paño contrastan con la redondez de las cebollas. Las formas quedan reducidas a conos, esferas y cilindros. La fidelidad hacia el detalle es tan secundaria como la rigurosidad perspectiva. La materialidad de los objetos resalta mediante el colorido específico.
Cézanne renovó la pintura, preparó el cuadro "autónomo" y la descomposición geométrica de los elementos, algo de lo que se aprovecharían posteriormente Matisse y los cubistas.


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