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sábado, 7 de junio de 2014

Rembrandt: La ronda nocturna

ANÁLISIS DE OBRA 


Tipo de obra: Pintura
Título: Ronda de noche. Cuando se completó el cuadro, no tenía título, más allá de una descripción, de la que se desprende que se trata de “La compañía del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Wilhem van Ruytenburch”. El nombre actual fue puesto a fines del siglo XVIII. Para entonces los pigmentos de la capa de barniz se habían oscurecido tanto que había cierta confusión sobre lo que la escena representaba realmente. Este hecho, sumado a que en esa época ya no había rondas de día pero aún se mantenían las nocturnas, explica el título asignado. Luego de su restauración, en 1947, se entendió que la escena tenía ambientación diurna.
Autor: Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669)
Fecha: 1642
Localización: Rijksmuseum, Amsterdam
Estilo: Barroco holandés. Se trata de un retrato corporativo, típico de la tradición pictórica holandesa.
Forma: Pintura sobre lienzo
Medidas: 3,59 x 4,38 metros (originalmente mayor)
Método: Obra realizada al óleo mediante pincel
Descripción general: El cuadro describe el momento en que la compañía de arcabuceros del capitán Frans Banning Cocq está a punto de iniciar la ronda. La representación captura el instante en que Banning Cocq le dice a su teniente que de la orden de marchar. Detrás, la compañía se pone en acción. El sargento gira la cabeza, el portador del estandarte levanta la insignia, el tambor empieza a tocar, un perro ladra, y el chico que está a la izquierda empieza a correr. El espectador tiene la sensación de que ha llegado en el momento justo para presenciar ese tumulto. Todo en el cuadro es movimiento. Hay un grupo central que está saliendo y hay otro detrás que lo sigue. Todos realizan algo, configurando un grupo lleno de vida. Rembrandt creó la ilusión de que el capitán y el teniente están saliendo del marco, ambos tienen la parte posterior del pie levantada, y la mano de Banning Cocq así como la lanza de van Ruytenburch, se proyectan hacia delante. La composición es muy compleja, con algunas líneas que nos llevan a los personajes principales, y muchas diagonales que pautan un movimiento generalizado. Pero el corazón de la composición está dado por el trabajo que el artista realiza con la luz y el color. La luz es relampagueante, destella y se oculta alternativamente en distintas partes del lienzo, lo que otorga el carácter dinámico y espontáneo a la escena. También se la utiliza para generar la perspectiva ya que, con ella, se indican planos. De un perfecto realismo en el primer plano, las formas se van diluyendo y tornándose vagas en segundos y terceros planos. El color complementa este efecto relampagueante de la luz, destacando el rojo de la banda del capitán y el amarillo del traje del teniente, centelleando en otras gamas rojizas, anaranjadas y marrones que destacan del fondo generalizadamente oscuro de la obra. La escena ocurre de día, en un portal en penumbra, alumbrado parcialmente. El uso arbitrario de la luz es clarísimo en el caso de la niña que aparece en un segundo plano, desplazándose con un gallo atado a la cintura, irradiando una luz dorada desde dentro y transformándose en un punto focal. 


Detalles del capitán y el teniente, centro del cuadro, y del arcabucero de rojo y la niña, quienes constituyen dos figuras claves de la composición, por su contraste, en color y luz, con el resto de las figuras.

Análisis sociológico, estilístico y simbólico: La compañía de arcabuceros representada era una milicia de carácter civil cuyo trabajo consistía en defender la ciudad de cualquier ataque, y mantener la ley y el orden en las calles. Pero para la época del cuadro, este trabajo era mayormente ceremonial, se vestían y desfilaban en sus atuendos de milicia sólo en días festivos, y solían reunirse para celebrar banquetes. Existía una tradición por parte de las compañías, de encargar retratos de grupo para colgar en las paredes de sus lugares de reunión (en este caso el Cuartel de la Guardia Cívica de Ámsterdam). En este tipo de cuadros se representaba a los milicianos alineados. Como cada uno de los representados pagaba su retrato de manera individual, el artista debía integrarlos a todos de manera visible, por lo cual el resultado era muy formal, estático y poco natural. Rembrandt realiza con este encargo, una composición que se aleja totalmente de la tradición. Reinterpreta el retrato de una forma revolucionaria, como si fuera un gran cuadro histórico, o un tema bíblico o de la mitología clásica, al cargarlo de drama y trascendencia y al darle unas dimensiones bastante mayores que lo habitual en este tipo de obras. Introdujo muchos más integrantes que aquellos a los que tenía que retratar, simplemente para que fueran una multitud y que después esa multitud tomara vida propia, que la gente actuara y no simplemente posara. Muchos de los hombres que aparecen en la Ronda de Noche eran prósperos mercaderes y pagaron a Rembrandt unos 100 florines por aparecer en el cuadro[1]. Es probable que Frans Banning Cocq y Wilhem van Ruytenbuch pagaran más por sus posiciones prominentes. Pero al transformar el retrato en “acontecimiento” y a los personajes en “actores”, no todos quedaron satisfechos. Rembrandt no había respetado jerarquías y no había dado a todos los milicianos el mismo grado de ostentación, ya que priorizó las razones plásticas. A esto se sumó la cantidad de personajes adicionales, entre ellos la enigmática niña, con una presencia casi sobrenatural. Muchos críticos la han interpretado como un recurso dinamizador con el que Rembrandt buscó sorprender. El gallo que cuelga de su cintura ha sido relacionado con las garras, símbolo de la compañía de arcabuceros, su emblema.
Los milicianos que encargaron la obra, diseminados en la vorágine espacial, compositiva, lumínica y gestual, se funden con personajes inidentificables y con personajes anónimos, son simples piezas de esa maquinaria pictórica que Rembrandt organiza alrededor del protagonismo del capitán y el teniente.
“La Ronda fue, sobre todo, la autoafirmación de un artista consciente de que su medio de expresión no necesitaba sujetarse a ninguna regla establecida y se sentía capaz de transgredir las codificaciones icónicas de una sociedad mucho más rígida en sus hábitos de lo que en principio pudiera parecer”.[2]
En 1715 el cuadro fue trasladado del gran salón del Cuartel de la Guardia Cívica a una estancia del actual Palacio Real. Por razones de espacio fue recortado de sus cuatro lados, pero conocemos su forma original a través de dos copias del siglo XVII (un óleo y una acuarela) que reflejan el lienzo en su totalidad.


[1] En total Rembrandt debió recibir unos 1600 florines por el trabajo, cifra importante si tenemos en cuenta que en esa época el salario promedio de un trabajador calificado rondaba los 500 florines al año.
[2] Brihuega, Jaime (2005) Rembrandt. Arlanza Ediciones. Madrid

La vida privada de las obras maestras: La ronda de noche

Flashmob La ronda de noche

domingo, 18 de abril de 2010

Caravaggio: La muerte de la Virgen

Material preparado en base al tomo dedicado a Caravaggio por la serie "Grandes Maestros de la Pintura" publicada por la editorial Sol90 de Barcelona, año 2006, distribuida en nuestro país por el diario El País.
1605-1606. Óleo sobre lienzo. 369 x 245 cm. Museo del Louvre, París.

La muerte de la Virgen es el mayor cuadro de altar realizado por Caravaggio y uno de los más escandalosos. Encargado para la iglesia de Santa María della Scala, los carmelitas rechazaron el cuadro por considerar que era ofensivo que María estuviera representada por una cortesana, con pies descalzos y vientre hinchado, detalles que llevaron a suponer que se utilizó como modelo el cadáver de una mujer ahogada.
Caravaggio, quien debía tratar "la muerte o tránsito" de la Virgen, desacralizó una vez más el episodio y buscó reflejar la muerte como la angustiosa experiencia de aquellos que pierden a un ser querido. En el cuadro no hay presencia divina, sino dolor humano en una pobre habitación, pues Caravaggio quería mostrar el llanto por una mujer del pueblo.
En esa humilde estancia de cuyas vigas cuelga una cortina roja, los discípulos y María Magdalena rodean a la Virgen que acaba de morir y cuyo cadáver aún no ha sido prparado para la tumba. Cada uno de los presentes aparece encerrado en sus propios pensamientos, pero, al mismo tiempo, vinculado a los demás por el sentimiento común de dolor ante la pérdida definitiva. Una variada y compleja gama de gestos y expresiones revela el intenso dolor y esa muda contemplación del cuerpo inerte que colocal al ser humano ante el misterio de la muerte. Hay tanta crudeza en la escena, tanto desconsuelo, tanta verdad humana, que horrorizó a quienes prometían el tránsito a la otra vida.
Caravaggio establece un extraordinario movimiento visual que lleva al espectador al interior del cuadro a través de dos líneas en diagonal que evocan una cruz y que están determinadas por las manchas de luz de la cabeza de los apóstoles y la Magdalena sentada y por los pies de los apóstoles, desde los de Pedro, y la mano de Juan, a la cabeza de la Virgen, hacia cuyo cuerpo convergen. Asimismo, la luz, de una poderosa plasticidad, se derrama desde arriba a la izquierda, y abriéndose paso entre las sombras alumbra, sobre todo, el cuerpo de la Virgen, haciendo brillar su vestido rojo y confiriéndole un ilusorio pálpito de vida. La luz también alcanza a la Magdalena y guía los ojos del espectador hasta el rostro de la joven Virgen muerta, que se convierte en el punto central hacia el cual convergen las líneas compositivas del cuadro, reforzadas por la potente tela roja que cuelga del techo de la estancia. Acierta Gombrich cuando dice que la luz cegadora de Caravaggio hace que aquello que ilumina "resalte con una inquebrantable honradez que pocos de sus contemporáneos podían apreciar".

Caravaggio: La vocación de san Mateo

Material preparado en base al tomo dedicado a Caravaggio por la serie "Grandes Maestros de la Pintura" publicada por la editorial Sol90 de Barcelona, año 2006, distribuidos en nuestro país por el diario El País.

1599-1600. Óleo sobre lienzo 322 x 340 cm. Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma.

De acuerdo con las instrucciones dadas, Caravaggio debía recrear los versículos evangélicos que dicen: “Pasando Jesús por allí, vio a un hombre sentado al telonio (lugar donde se recaudaban los impuestos), de nombre Mateo, y le dijo “Sígueme”. Y él, levantándose, le siguió”. Caravaggio fue fiel a estas instrucciones, pero resituó históricamente la escena en un ambiente que todos sus contemporáneos pudieran reconocer: aquí el telonio se confunde con el ambiente de una taberna romana por la disposición de los personajes sentados alrededor de la mesa.
Se trata de una escena aparentemente sencilla, formada por dos grupos de figuras: a la derecha, dos personajes de pie –Jesús y San Pedro- se dirigen a un grupo de cinco personas de diferentes edades que están sentadas alrededor de una mesa, la más importante de las cuales es San Mateo. Nada, excepto la ventana, interrumpe un fondo oscuro y austero. El diálogo se sitúa en términos reales. A una doble propuesta indicada por las manos y las miradas de los hombres de pie sucede una respuesta igualmente duplicada a través del gesto y la mirada de Mateo.
Podemos atribuir a los dos grupos dos naturalezas y dos visiones distintas: la representación de lo sobrenatural, el mensaje divino, por un lado, que personifican Jesús y san Pedro, y la realidad del mundo humano y terrenal, encarnada por el grupo de Mateo. Caravaggio toma partido por la vigencia del mensaje: los personajes de pie asumen un lenguaje eterno, mientras que los personajes sentados son contemporáneos directos del pintor..
El rostro de Mateo revela un tratamiento prosaico, la expresión ante la llamada de Jesús revela incredulidad más que éxtasis. No transmite la transportación que debería sentir un elegido ante la llamada de Cristo.
Mateo aparece vestido con elegancia y de acuerdo con su condición de recaudador de impuestos, como lo indica la moneda asomando en el ala del sombrero. Está sentado con un grupo, también ricamente vestido, con el que al parecer está haciendo cuentas y sumando el dinero que se aprecia sobre la mesa. El haz de luz que penetra en diagonal desde la parte superior derecha, incide directamente sobre san Mateo, mientras el resto de sus acompañantes queda en la semipenumbra. En su trayectoria la luz –que aquí representa a la divinidad, siendo el único elemento sobrenatural de la escena-, destaca el gesto de Jesús, que extiende su dedo para señalar a Mateo y decirle: “Sígueme”. En paralelo a la potente dirección de la luz, se ordenan las manos y las miradas de los personajes, reforzadas por la rica gama de colores claros usados por el maestro lombardo, que van del rojo a los tonos ocres.
La luz de Caravaggio no es científica y, contra toda lógica, el haz principal que ilumina la escena y que incide sobre Mateo como si de un foco se tratara, no procede de la ventana. Ésta aparece como opacada por esa otra luz que procede de una fuente exterior al cuadro y situada detrás de la figura de Jesús. Además, para reforzar este efecto de opacidad, el artista da a los cristales el mismo color de la pared, unificando de esta manera el fondo.
Sorprende igualmente la idea de “instantaneidad”, de captación inmediata suspendida en un momento por la fijación de la imagen, lo que permite observar las distintas reacciones de los personajes.
En este sentido, La vocación de san Mateo, al reflejar la vanidad en las vestimentas de los jóvenes y la opulencia en las ropas de los mayores, la tersura de la piel de los primeros y las arrugas de los segundos, además de la relación de todos ellos con el dinero, podía considerarse como una honda reflexión sobre la salvación y la redención hecha a través de un retrato de grupo.
El lujoso traje y el ostentoso sombrero de plumas del recaudador más joven, es un tributo de Caravaggio al color, al que da un papel primario en la imitación del dato natural, con lo que demuestra su admiración por la escuela veneciana y en particular por Giorgione.
Les dejo a continuación un link a un video de Artehistoria sobre este cuadro:
http://www.youtube.com/watch?v=kFhYT6zM5zU

Caravaggio, un artista fiel a sí mismo

Material preparado en base al tomo dedicado a Caravaggio por la serie "Grandes Maestros de la Pintura" publicada por la editorial Sol90 de Barcelona, año 2006, distribuidos en nuestro país por el diario El País.


Cabeza de Medusa. 1598. Óleo sobre lienzo adherido a un escudo de madera. 60 x 55 cm. Galería degli Ufizzi, Florencia.
Michelangelo Merisi da Caravaggio ha pasado a la historia como un artista escandaloso y provocador, como un ser antisocial que acabó sus días misteriosamente. Su obra, fiel a su propia verdad, caracterizó al Barroco, una de las etapas fundamentales del arte moderno. La peripecia vital y artística de Caravaggio se desarrolló en una sociedad atravesada por la violencia y la represión ideológicas surgidas de las luchas por el poder y la hegemonía religiosa entre los estados europeos y la Iglesia. La Contrarreforma, radical respuesta de la Iglesia católica a la reforma protestante, a través del Concilio de Trento revigorizó el papel y la influencia de la Iglesia en la sociedad y le confirió las armas ideológicas para ejercer el control del pensamiento y la moral de los individuos. A través de la Inquisición creó un sistema para vigilar y castigar todo desvío doctrinal. Muchos se rebelaron contra ese estado opresivo desde sus propias individualidades. Caravaggio lo hizo desde el mismo corazón del sistema, localizado en Roma, utilizando como únicas armas su verdad y su honestidad artísticas. Con furia casi salvaje defendió la libertad de la creación artística rebelándose contra las normas ideológicas, porque tenía la firme convicción de que el arte no nacía de las reglas sino que éstas surgían del arte. De aquí que sólo confiara en su mirada para descubrir y mostrar la verdad de la naturaleza más allá de que ésta parezca fea o bella a los demás. "Este naturalismo atrevido, sin afeites, crudo -escribe Arnold Hauser-, no podía, a la larga, corresponder al gusto de sus altos clientes eclesiásticos; echaban en él de menos la "grandeza" y la "nobleza" que, en su opinión, correspondían a la esencia de una representación religiosa."
La obra y el estilo de Caravaggio violentaron continuamente el decoro artístico y social. Finalmente, su conflicto con el mundo que lo rodeaba acabó arrastrándolo al abismo. Caravaggio murió en una playa próxima a Roma y su obra quedó olvidada durante casi tres siglos. Sin embargo, en ese tiempo y desde la oscuridad, ejerció un poderoso influjo en la producción artística posterior. Zurbarán, Velázquez y Rubens, entre otros, así lo testimonian.

El siguiente video registra una cantidad importante de obras de Caravaggio, por lo que resulta una interesante galería:

sábado, 23 de mayo de 2009

Pintura barroca


Introducción
Durante la época del Barroco, Europa está sumida en continuas guerras, de la Reforma y la Contrarreforma, que no terminarán hasta la independencia de Holanda, y el afianzamiento del absolutismo monárquico, sobre todo en el centro del continente. El arte será el vehículo de propaganda tanto de la Iglesia de la Contrarreforma, como de los Estados absolutistas o de la burguesía protestante. Se trata de un arte seductor que apela a la imaginación, la sensualidad y el dinamismo, para lo que se vale de la teatralidad compositiva.

En el barroco la figura humana se alza como objeto decisivo del arte, pero no en su forma idealizada, sino en cualquier aspecto, ya sea este bello o feo, sublime o cotidiano. Además, aparecen, también, otros temas más banales, que toman carta de naturaleza y se ponen en primer plano de la composición, como los animales, lo inanimado, la caza, los bodegones, los trabajos, etc. La consigna es el realismo. En Holanda la escuela flamenca aprecia el intimismo como un valor dentro del arte. Aparecen los primeros paisajes como protagonistas, aunque siempre humanizados.

El barroco recurre a la exageración. La elegancia no se encuentra en la sencillez sino en lo complicado.





En el barroco podemos distinguir tres períodos:



a) Temprano o primitivo, de 1580 a 1630,
b) Pleno, de 1630 a 1680, y
c) Tardío o rococó, de 1680 a 1750. En su última etapa, el rococó lleva al arte el triunfo de la pura estética y la belleza intrascendente.

El barroco artístico contrasta abiertamente con el ideal de armonía, proporción y medida que propugnó el Renacimiento. Las principales características del arte barroco son:
· Dinamismo. El artista barroco desea crear sensación constante de movimiento. Frente al predominio de las líneas rectas en el arte renacentista, el Barroco se vale, sobre todo, de la línea curva.
· Teatralidad. El artista intenta conmocionar emotivamente al espectador y para ello recurre a procedimientos hiperrealistas. Esta intencionalidad se aprecia, por ejemplo, en la representación de Cristos yacentes y en toda la imaginería sacra.
· Decorativismo y suntuosidad. El artista del Barroco atiende por igual a lo esencial y a lo accidental. De ahí su minuciosidad en la composición de pequeños detalles y su gusto por la ornamentación.
· Contraste. El artista barroco se manifiesta contrario al equilibrio y a la uniformidad del Renacimiento. Su ideal es acoger en una misma composición visiones distintas, y hasta antagónicas, de un mismo tema. En los cuadros de asunto mitológico, por ejemplo, los dioses aparecen mezclados con personajes del pueblo.

El lenguaje de la pintura barroca.

El interés persuasivo de la iglesia y la monarquía y la valoración de la burguesía protestante de lo individual y lo cotidiano determinan la principal cualidad de la pintura barroca: su vinculación a la realidad, que es también consecuencia de una evolución estilística, ya que, cuando en los últimos años del siglo XVI la justificación puramente estética y el consciente antinaturalismo del manierismo agotan sus cauces expresivos, los artistas barrocos usan la novedad formal plasmando en sus obras aquello que el manierismo rechazaba: la realidad y la naturaleza.
Debido al independiente desarrollo de las escuelas pictóricas no son muchas las notas comunes que caracterizan a la pintura barroca; señalamos las siguientes:

Realismo. Se buscan los modelos de la naturaleza, sin proceder a su idealización, incluso llegando al naturalismo, la preocupación por la representación del estado psicológico, de los sentimientos (dolor, alegría), etc. En no pocas ocasiones la luz se pone al servicio del realismo. Predominio del color sobre el dibujo. En los grandes maestros las manchas son las definidoras de las formas (Velázquez o Rembrandt). Se pintan las cosas como se ven en la realidad, con manchas de color y luz, perdiéndose los detalles y con el contorno no precisado. Profundidad contínua. En el barroco se abandona el rigor de la perspectiva lineal, para obtener la sensación de profundidad los procedimientos utilizados pueden ser líneas convergentes, series de escorzos, un primer término desmesurado, un primer término oscuro, juegos de luces, plasmación de efectos atmosféricos.


Hegemonía de la luz. Se abandona el esfumato de Leonardo se pasa a planos de luz y sombras donde las formas se dibujan con gran precisión. El barroco es el arte de plasmar pictóricamente la luz y en correlación, la sombra juega un papel hasta entonces inédito, especialmente en los primeros ensayos del estilo que han venido a denominarse Tenebrismo. En el Barroco la forma se subordina a la luz, y en algunas ocasiones las formas pueden desvanecerse por debilidad o intensidad del centelleo luminoso.


Libertad en la composición, es decir composición asimétrica y atectónica. La tendencia instintiva a colocar la figura principal en medio y a pintar dos mitades de telas semejantes (simetría) se pierde, de la misma manera que se desecha la malla de horizontales y verticales del arte clásico (composición tectónica). Se prefiere todo aquello que muestre desequilibrio o sugiera que la escena continúa más allá de los límites del marco. Esta composición atectónica se consigue mediante las líneas diagonales que sustituyen a las composiciones piramidales del siglo anterior; a veces se usan formas partidas que indiquen que no todo cabe en la tela.


Preocupación por plasmar el movimiento. La pintura barroca es la pintura de la vida y ésta no puede representarse bajo formas estáticas. La turbulencia se antepone a la quietud; las figuras son inestables y los escorzos y ondulaciones se multiplican. A veces este movimiento no existe y el exceso de quietud y austeridad se debe relacionar con el deseo de vincular la obra con la trascendencia religiosa.


Técnicas. La importancia del color y el deseo de mostrarlo en toda su brillantez hace que se abandone el temple y se generaliza el óleo y el uso del lienzo, a veces de grandes proporciones y la pintura sobre tabla casi se abandona. La técnica del fresco se sigue utilizando para la pintura decorativa de las paredes.


Temas. Aquí es donde la multiplicidad de escuelas provoca una absoluta variedad en los temas. En cuanto a los temas religiosos abundan la representaciones de la Virgen, como Inmaculada Concepción, la Piedad, los pasajes evangélicos más relevantes, la caridad, los sacramentos (en especial la penitencia y la eucaristía), series sobre la vida de los santos y sus experiencias religiosas, la visión de la muerte.


El desnudo es proscrito de las representaciones religiosas, persistiendo únicamente en las alegorías y mitologías.


La fábula pagana se cultivará en Francia y Flandes.


Los holandeses destacarán en el retrato de grupo y el paisaje se convierte en género independiente y dentro de él temas especiales como, escenas realistas (de interiores y de vida cotidiana), marinas, batallas navales, etc.


También se desarrolla el cuadro de arquitectura, el bodegón, los de naturalezas muertas.


Las Escuelas de la Pintura Barroca:
a) La escuela italiana:
Caravaggio (1573 – 1610) (Michelangelo Merisi da Caravaggio)
Preocupado enormemente por los problemas de la luz en la obra pictórica, Caravaggio trabaja el claroscuro, con marcados contrastes entre las zonas de sombra y las de luz dentro del cuadro (Tenebrismo) que marcan a la perfección los volúmenes de las figuras y objetos representados. Por otra parte, trata de dar a sus figuras el máximo realismo posible, sin atisbo alguno de idealización, lo que le llevó en ocasiones a trabajar directamente del natural. Con el paso de los años este realismo inicial acabará convirtiéndose en verdadero dramatismo, para lo cual recurre a composiciones cada vez más complicadas.

En su primera etapa, denominada El Caravaggismo Claro (1592 - 1599), sus obras muestran en su mayoría figuras de medio cuerpo sobre fondos neutros, aunque no necesariamente oscuros. La iluminación utilizada es homogénea y clara, siendo muy diferente a la utilizada en sus obras posteriores.
Caravaggio utiliza un dibujo rotundo y neto, con una pincelada esmaltada de acabado lustroso en la cual apenas se parecían las pinceladas. Pinta alla prima, sin bosquejos, dibujando directamente sobre el lienzo con el asta del pincel.
Algunas de las principales obras de este período son:
Baco enfermo, Baco borracho, Cabeza de Medusa, Descanso en la huída a Egipto.
En este período cultivó sobre todo obras de género y naturalezas muertas, combinando a veces ambas temáticas.
Pero muy pronto comenzó a realizar obras de temática religiosa, atraído por la posibilidad de venderlas a la abundante clientela eclesiástica. Sin embargo, su tendencia a representar las figuras objeto de la devoción cristiana tal cual eran sus modelos le llevó a veces a perder los encargos, acusado de una cierta impiedad.

El Caravaggismo Claroscurista (1599 - 1606) En este período se produce un cambio radical en la pintura de Caravaggio. Comienza a utilizar el estilo llamado tenebrismo, que no es más que una aplicación radical del claroscuro, por la cual únicamente las figuras temáticamente centrales destacan iluminadas de un fondo generalizadamente oscuro.
Algunas de las principales obras de este período son:
· Cena en Emaús (1599 - 1600)
· La vocación de San Mateo (1599-1600)
· Crucifixión de San Pedro (1600-1601)
· La muerte de la Virgen (1606)
En el cuadro La Vocación de S. Mateo, Cristo y un apóstol se acercan desde la derecha, Mateo, el recaudador, está sentado junto a unos amigos y parece ser el único en comprender que Cristo se dirige a él . El brazo extendido de Jesús parece estar a una gran distancia, pero existe una corriente psicológica, casi tangible, que fluye de Cristo al recaudador. La atención se concentra en la mano de Cristo, que evoca la de Dios Padre de Michelangelo en la Sixtina, y que resalta entre el movimiento de avance del apóstol y el del caballero que, de espaldas, se encuentra en primer plano. La intensa luz diagonal acentúa las expresiones faciales y desataca sólo los elementos esenciales, reforzando la corriente psicológica que parte de la mano de Cristo y nos sugiere el triunfo de la luz sobre las tinieblas espirituales, el cuidado repertorio de horizontales y verticales (ventanas, línea de cabezas de Mateo y compañeros) y su contraste con las diagonales secundarias (espada y piernas de los caballeros), y todo ello, resaltado por una luz focal.



La vocación de Mateo, Caravaggio.

El Estilo Meridional (1606 - 1610) Inmediatamente después de finalizar La Muerte de la Virgen, Caravaggio ha de abandonar Roma tras matar a un muchacho en una reyerta en el juego de pelota, siendo perseguido por la justicia. Se instala en la isla de Malta, para poco tiempo trasladarse al sur de Italia, donde ya enfermo de malaria, morirá en 1610.
Algunas de las principales obras de este período son:

· Degollación de San Juan Bautista.
· Resurrección de Lázaro.
· David.

Análisis y comentario de la obra: Degollación de San Juan Bautista Autor: Caravaggio - Museo de San Juan de La Valetta Características:361 x 520 cm. Material: Oleo sobre lienzo Estilo: Barroco Italiano
La decapitación de San Juan Bautista es una pintura terminada en 1608 por el pintor barroco italiano Caravaggio. La misma se encuentra en la Catedral de San Juan de La Valeta, Malta. Esta pintura es la más importante que Caravaggio haya realizado en Malta y muchos la consideran su obra maestra.
El cuadro se caracteriza por el balance de todas sus partes. No es por accidente que el artista introduce referencias precisas en cuanto al escenario, situando la austera arquitectura del siglo XVI de la prisión como telón de fondo de los personajes. En la ventana, dos figuras silenciosas son testigos de la escena, proyectando al espectador dentro de la pintura.
Aquí se presenta un compendio definitivo del arte de Caravaggio, con personajes habituales en sus pinturas (la anciana, la joven, el canalla desnudo, el noble de barba) y elementos lombardos. La técnica se adhiere a las limitaciones deliberadas y programadas buscada por Caravaggio pero, en medio de los tonos suaves y oscuros, hay un sentimiento impresionante de dibujo a lápiz al cual el artista no renuncia y que es visible incluso en los destellos de luz de sus últimos trabajos. Este balance sumamente clásico, que se proyecta más allá de cualquier contingencia, desata el cruel drama que resulta efectivo al punto que, habiendo rechazado siempre la "estética de la exclamación", Caravaggio limita toda señal de énfasis emocional, externa y excesiva. Es el único cuadro firmado de Caravaggio, quien estampa su nombre nada menos que en el charco de sangre que mana del cuello seccionado del Bautista. Es fácil explicarse este hecho dada la caída en desgracia del pintor tras su apresurada huida de Roma.
El pintor firmó en la sangre de San Juan: «f michela...». La "f" en la firma tal vez deba ser entendida como fecit (hizo) en vez de frater (hermano). Tal es el sello que colocó en la que podría ser su mejor obra.
Tenemos pues, ante nuestros ojos uno de los primeros ejemplos de estilo final de Caravaggio, llamado a veces "gran estilo". En él aparece una manera nueva de plasmar el espacio y distribuir la escena en su interior, acompañándose fielmente de los colores y la densidad atmosférica. Caravaggio ha evolucionado desde sus cuadros de pocas figuras, vistas en primer plano dentro de un espacio muy restringido, hacia un tipo de espacio amplio, con varias referencias arquitectónicas que ya no se pierden contra un fondo neutro de oscuridad.


Artemisia Gentileschi: 1593 - 1654
Hija del pintor caravaggista Orazio Gentileschi, quien reconoce su coraje y talento, nace en Roma en 1593, ella desarrolla sus cualidades artísticas frente a los esquematismos machistas (sociales y religiosos) de la época que intentan limitar su arte. Su cuadro Judith decapitando a Holopherne, lo realizó cuando ella tenía 18 años. Artemisia no accede al conocimiento completo de la anatomía masculina más que a través del amor y de su tránsito hacia el acto sexual. Ella pierde su virginidad tras ser violada por el pintor Agostino Tassi, su maestro en el aprendizaje de la perspectiva. Su encuentro con él representa para la joven pintora una doble revelación: la de su sensibilidad artística y las pulsaciones de la creación.
Artemisia Gentileschi fue una de las pocas pintoras del periodo renacentista que pudo trabajar y vivir como artista. Su obra, marginada de los libros de historia hasta hace dos décadas, es bien conocida en la actualidad.
Actualmente se conservan solo 34 de sus pinturas, y muchas de ellas se encuentran al mismo nivel (o incluso por encima) de los de sus contemporáneos masculinos.

Algunas de sus principales obras:

· Judith decapitando a Holofernes (1612 – 1613), que se exhibe en la Galleria degli Uffizi de Florencia impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.
· Ester y Asuero.
· Susana y los viejos.
· Alegoría de la pintura.


b) La escuela flamenca y holandesa:
La tradición pictórica de Flandes es sobradamente conocida. Se centra en el gusto burgués por lo cotidiano y los detalles, y la exaltación de su modo de vida. En estos momentos de convulsiones religiosas en Europa, Flandes es defensora del catolicismo, mientras que Holanda lo será del protestantismo. Sin embargo, su pintura es decorativa, opulenta y hedonista.
En el siglo XVII Holanda se coloca entre las grandes escuelas de la pintura con un marcado carácter nacional, gracias al desarrollo de la burguesía, que demandó gran cantidad de cuadros en los que se mostrase su estilo de vida. Presta atención al dibujo. Los colores son fríos, y el resultado es más realista que efectista. En realidad, el estilo está alejado del barroco, salvo en el caso de Rembrandt. El tema preferido de los holandeses será el retrato, sobre todo el retrato colectivo, en el que aparecían los miembros de las corporaciones de hombres honrados. Utiliza temas de la vida real y cotidiana, escenas de interior, naturalezas muertas, paisajes y retratos, individuales y colectivos. Los acontecimientos más banales merecen la atención del pintor.

VERMEER DE DELFT (1632-1675)
Mujeres que leen cartas, mujeres que hacen música, que pesan oro, que posan para un pintor, que conversan galantemente con caballeros; mujeres que escriben, tocan el laúd, se maquillan, cuidan de los niños, hilan, hacen encaje de bolillos... Son temas habituales de la pintura holandesa del siglo XVII y son protagonistas de la mayor parte de las obras de Johannes Vermeer de Delft, un artista de trabajo lento y minucioso que pasó toda la vida en su ciudad natal, Delft, en los Países Bajos.
Sus cuadros (de los que se conservan algo más de una treintena) suelen ser de pequeño tamaño, presentándonos una paleta de escasos colores, pero muy brillantes y claros, con los que consigue reflejar como nadie la luz sobre los objetos. Por lo demás, su temática es también enormemente interesante: le atraía representar sobre todo interiores, en los que aparecen frecuentemente personajes femeninos. Muchas veces estas mujeres de los cuadros de Vermeer están solas o, mejor dicho, acompañadas de la luz que entra por una ventana (siempre a la izquierda) y las sitúa en el cuadro, captándolas en relación con la tarea en la que se ocupan.

Algunas de sus principales obras: Veermer "Calle en Delft" 1658
Doncella vertiendo leche – 1660
La lección de música – 1665
La muchacha del arete de perla – 1666

Veermer, "Mujer con balanza" 1664

REMBRANDT (1606-1669)
Cuando Rembrandt Harmenszoon Van Rijn vino al mundo, las Provincias Unidas (actuales Países Bajos) aún no habían conseguido liberarse de la tutela de los reyes de la Casa de Austria, situación que no alcanzaron hasta 1648, cuando consiguieron crear una república independiente bastante peculiar. Rembrandt vivió, por lo tanto, en una época llena de cambios para los holandeses; en un momento histórico que les permitió afirmar su identidad, basada en la tolerancia religiosa y en un sistema político que favorecía los intereses de la burguesía.
En efecto, la época de Rembrandt es el momento en que Holanda se afirma como potencia económica y sus barcos navegan por todos los océanos, llevando hasta los puertos del Mar del Norte riquezas y mercancías de todo el mundo. Es el periodo de apogeo y esplendor que allí denominan la "Edad de Oro", en el que se fraguaron muchas de las características que todavía hoy definen a Holanda como país y a los holandeses como pueblo.
En ese contexto social y cultural, Rembrandt mostró desde niño unas enormes cualidades para la pintura. Hacia 1630 está ya establecido en Amsterdam y comienzan a llegarle encargos que van consolidando su fama de excelente pintor. El resultado es una obra amplia (aunque no tanto como la de Rubens) en la que el artista muestra su maestría en el manejo del color, componiendo los claroscuros que tanto le atraían y empleando una pincelada muy característica, firme y sólida.
Entre sus características sobresalen:
- Influencia de Caravaggio en el realismo y en la utilización de la luz.
- Empleo del claroscuro que se degrada en doradas penumbras. La luz tiene valor simbólico y psicológico, a la vez que formal.
- Utilización de formas sugeridas por manchas densas y amplias.
- Pincelada suelta y de grandes y espesos empastes.
- Realismo impregnado de idealismo y espiritualidad.
- Preocupación por captar la psicología del retratado, su estado anímico.
- Gran variedad de temas: religioso, mitológico, retratos, retratos colectivos, autorretratos, bodegones, paisajes.

Las obras de tema bíblico representan un tercio de toda la producción artística de Rembrandt, lo cual era algo inusual en la Holanda protestante del siglo XVII, ya que no existían encargos por parte de la Iglesia y el arte religioso no se consideraba importante. Sus primeras obras de tema bíblico presentan un acentuado dramatismo, dentro de la tónica del gusto barroco. Uno de los primeros encargos públicos importantes que recibió Rembrandt en Amsterdam fue La lección de anatomía del doctor Tulp (1632, Mauritshuis, La Haya), obra que retrata a los miembros del gremio de cirujanos reunidos en una clase práctica de disección. Estos retratos en grupo constituyeron un género único en Holanda y proporcionaron abultados ingresos a los artistas en un país en el que ni la Iglesia ni la casa real actuaban como mecenas del arte. Las obras de Rembrandt superan los retratos conmemorativos realizados por otros artistas holandeses, a través de la interesante estructuración piramidal que aporta naturalismo a la escena.
La obra de Rembrandt fue variando notoriamente a lo largo de su vida. En su primera etapa (1625 – 1640 aprox.) sus cuadros son bastante pequeños, pero ricos en detalles (por ejemplo en ropajes y joyas). La temática es principalmente religiosa o alegórica.
Durante sus primeros años en Ámsterdam (1632 - 1636), Rembrandt utilizó grandes formatos y tonos fuertes representando escenas dramáticas. En esta época pintó muchos retratos. Otros cuadros tienen escenas bíblicas o mitológicas.
A fines de la década de 1630, Rembrandt pintó varios paisajes, y grabó aguafuertes sobre la naturaleza. Los paisajes se muestran torturados por las fuerzas naturales, con árboles derribados por la tormenta, u ominosos cielos con nubes oscuras.
Desde alrededor de 1640, su trabajo se vuelve más sobrio, reflejando las tragedias familiares que sufre. La exuberancia es reemplazada por profundas emociones internas. Las escenas bíblicas derivan ahora más frecuentemente del Nuevo Testamento en lugar del viejo, como era el caso antes.
En la década de 1650, el estilo cambia nuevamente; los cuadros crecen en tamaño, los colores se vuelven más cálidos, las pinceladas más fuertes.
En sus últimos años, Rembrandt pinta algunos de sus más bellos autorretratos, mostrando un rostro donde la pena y la tristeza han dejado su marca.

ANÁLISIS Y COMENTARIO DE LA OBRA "LA RONDA DE NOCHE DE REMBRANDT" 1642. Rijksmuseum de Amsterdam.

Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 3,59 / 4,38 metros
Fue un encargo de la Corporación de Arcabuceros de Amsterdam para decorar el Cuartel General de la Guardia Cívica de dicha ciudad. De ahí sus grandes dimensiones. Con motivo de un traslado, en 1719, sufrió un recorte por sus cuatro lados. Conocemos el formato original por dos copias (una acuarela y un óleo) del siglo XVII. Género: Se trata de un retrato corporativo, típico de la tradición pictórica holandesa. Rembrandt cobró 1600 florines por él (100 de cada uno de los retratados, probablemente los dos oficiales pagaron más, por ocupar un lugar preeminente en el cuadro) .
Tema: El pintor representa el momento en que la Compañía se pone en marcha, dirigida por el capitán Cocq y el teniente Van Ruytenburch. Aparecen 16 soldados, llevando banderas, mosquetes, alabardas, tambores. Vemos también otros personajes: tres niños corriendo y un perro que ladra, añadidos por el pintor para animar la escena. Composición: muy compleja, aparentemente desordenada. Presenta al grupo de forma espontánea y libre, captado en un instante, como si se tratase de una fotografía. Hay enorme animación y ruido, cada uno hace cosas distintas, en las más variadas actitudes y posturas, con movimiento vivo. El centro de la composición lo forman el capitán y el teniente, organizándose el resto en grupos triangulares , con un movimiento curvo. Unas figuras son muy visibles, pero otras desaparecen en la penumbra y sólo vemos sus cabezas. Los personajes están colocados en cuatro planos de profundidad; existen multitud de líneas, con predominio de las diagonales y el zig- zag para dar dinamismo.
La luz: es la auténtica protagonista, la utiliza para componer el cuadro. La técnica es tenebrista, por influencia de Caravaggio. El pintor está preocupado por el claroscuro. Crea zonas de penumbra dorada frente a otras fuertemente iluminadas, que ciegan y deslumbran (como la niña que corre, con un gallo colgado en el cinturón). La luz emana del interior de las figuras, irreal, creando una atmósfera mágica y misteriosa.
El color: es muy rico, lleno de contrastes y matices. Destacan el brillante amarillo del traje del teniente, con un fajín rojo anaranjado, frente al negro del traje del capitán en el centro del cuadro. Predominan los tonos cálidos, dorados. El color ha sido aplicado con pinceladas anchas, espontáneas y pastosas.
El dibujo: Rembrandt pinta sin apoyo del dibujo que pierde importancia frente al color. Los contornos están diluídos. El cuadro está constituído por la luz y el color.
Estilo: observamos todas las características típicas del Barroco: composiciones llenas de movimiento y dinamismo, con predominio de líneas diagonales y curvas; colorido rico y variado, con un color que unifica el cuadro (el dorado); contrastes de luces y sombras; desvalorización de la línea; realismo y gusto por el detalle; falta de claridad y confusión (lo más iluminado es lo que menos percibimos, como la enigmática niña), etc.
Rembrandt, "La ronda nocturna"
Significado: el pintor convierte un acontecimiento normal de la vida holandesa en un hecho grandioso. Mezcla el retrato colectivo con el cuadro de historia y realiza una auténtica revolución, tanto por la disposición novedosa y atrevida de los retratados como por su técnica fabulosa. Rompe con las convenciones del retrato de grupo. Rembrandt ordena a los retratados no por su jerarquía sino por razones plásticas, supeditando sus intereses particulares a la unidad de acción. La mayoría de los retratados se quejaron porque todos no aparecían claramente ni mostraban con precisión el rango que poseían. El pintor demuestra su libertad de espíritu y su modernidad.

c) La escuela española:
El barroco es para España la época de oro de la pintura. El tema principal es el religioso, ya que España es la campeona de los valores tridentinos. La Iglesia es el gran mecenas de artistas, junto con la Corte, por lo que los temas religiosos dominan sobre todos. Los pintores españoles conocen el arte europeo más que por los viajes porque muchos de los grandes artistas trabajan en algún momento en España. Su técnica preferida es el óleo, aunque utilizan todas. Al igual que en Italia, la pintura se debatirá ente el tenebrismo y el eclecticismo. Seguirá habiendo dos grandes centros Madrid, por la Corte, y Sevilla, la puerta de América, aunque aparecen centros secundarios como Valladolid, Toledo, Valencia y Badajoz. Distinguiremos tres escuelas: la valenciana, la andaluza y la madrileña.

VELAZQUEZ Diego de Silva Rodríguez y Velázquez (o Velásquez)(1599-1660):
En la escuela madrileña trabaja Diego Velázquez, que es, probablemente, el pintor más genial de todo el período.
Sus primeras obras (La vieja friendo huevos, El aguador) son tenebristas; bodegones mezclados con pocos personajes de gran realismo, en tonos ocres y pardos, de pincelada gruesa. Van dirigidas a una minoría culta, capaz de apreciar la novedad de unir los temas flamencos de cocinas con la técnica naturalista.En 1623 viaja a la Corte madrileña. Gracias a su valía consigue ser nombrado pintor de cámara de Felipe IV. Inicia así una carrera de ascenso social que culminará al ser nombrado aposentador mayor de palacio. Su ingreso en la Corte le permite acceder a la excelente colección pictórica de los reyes, especialmente a los cuadros de Tiziano y a Rubens. Su pintura se vuelve más luminosa y colorista. Pinta retratos del rey y familia, elegantes y sencillos, reflejando la psicología del personaje, y un lienzo mitológico: Los borrachos.
Hace grandes avances técnicos, como la resolución de la perspectiva aérea. Pinta temas mitológicos, aunque alegóricos, como La fragua de Vulcano, y temas históricos como La rendición de Breda. Retrata a la familia real y a su corte, junto con sus bufones. En estos retratos consigue plasmar toda la profundidad psicológica del personaje. También pinta cuadros de gran complejidad compositiva, como Las hilanderas o Las meninas.
Alcanza una incomparable calidad artística en el dominio de la perspectiva aérea y de la luz.Tras conseguir ser nombrado Caballero de la Orden de Santiago, su máxima ambición, muere Velázquez en 1660.

Algunas de sus principales obras:
Vieja friendo huevos, 1618,
La adoración de los Magos, 1619
El triunfo de Baco o «Los borrachos», 1628-1629
La fragua de Vulcano, 1630
El Conde-Duque de Olivares a caballo o Retrato ecuestre del conde duque de Olivares, 1634
Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas. 1643-1645,
El sueño de Aracné o Las hilanderas. O también La fábula de Aracné, 1644-1648
Las Meninas – 1665

ANÁLISIS Y COMENTARIO DE LA OBRA "LAS MENINAS" 1665 - MUSEO DEL PRADO - MADRID.
Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 3,18 / 2,76 metros

Podemos apreciar, dentro de una gran sala decorada por grandes cuadros, en primer plano a u enano que apoya el pie sobre un perro tumbado, una bufona, una dama que mira fijamente a una niña que es atendida por otra dama y, cerrando este plano, un pintor delante de un gran lienzo que mira hacia el exterior del cuadro. En un segundo plano dos personajes de los que uno, una monja, habla con el otro, mientras éste fija su mirada en la tela que se está pintando. Y en un tercer plano, en el fondo de la escena, otro personaje observa el interior de la estancia a través de una puerta abierta. En un espejo colgado de la pared se difuminan otras dos figuras.
Estas figuras son los monarcas a los que Velázquez está retratando en el lienzo que tiene delante de él y a los que parece mirar. Observando a los reyes estaría la infanta Margarita acompañada de dos meninas, una, Agustina Sarmiento que le ofrece de beber mientras es observada por Isabel de Velasco. Junto a ellas, Maribárbola, la bufona y el enano Nicolasito Pertusato. Detrás Manuela de Ulloa conversa con Diego Ruiz de Azcona, mientras en el fondo el mayordomo José Nieto observa toda la escena.
Velázquez, "Las meninas"

ANÁLISIS TÉCNICO Y ESTILÍSTICO
La composición de esta obra es enormemente compleja que además sirve de disculpa al pintor para realizar un autorretrato. Utiliza Velázquez una serie de recursos para conseguir la perspectiva y profundidad de esta escena. Así, las figuras se suceden en tres planos distintos. Ilumina a través de una ventan el primer plano para ir progresivamente acentuando la penumbra a medida que se aleja hacia el fondo. De repente esta penumbra se rompe bruscamente por un nuevo foco de luz que, penetrando a través de la puerta amplía enormemente el espacio y aclara el fondo. También es la pincelada la que se va haciendo cada vez más difusa y menos compacta a medida que se aleja del ojo del espectador. La definición de los personajes del primer plano también contrasta con con el tratamiento puramente esbozado de los elementos que decoran el recinto. Como se ha dicho repetidamente, Velázquez ha sabido pintar la atmósfera. En este cuadro podemos apreciar cómo ha evolucionado la técnica de Velásquez a lo largo de su carrera artística, cómo ha conseguido una iluminación enormemente natural, un aire casi respirable y una perspectiva increíble.
La paleta del autor que se llena de colores cálidos y se constata una vez más la influencia de Tiziano en ella. La pincelada es suelta y estirada acrecentándose este aspecto cuanto más se aleja el espacio pictórico del espectador. Asimismo, podemos apreciar el esmerado cuidado en los detalles que Velásquez utiliza cuando su obra se trata de un retrato.
Entender la pintura, Velásquez. Ed.Orbis. Barcelona
A continuación les dejo algunas direcciones de videos de youtube sobre pintura de artistas barrocos
http://www.youtube.com/watch?v=Kh4KW2_MLBY (pinturas de Caravaggio)
http://www.youtube.com/watch?v=kFhYT6zM5zU (La vocación de Mateo de Caravaggio)
http://www.youtube.com/watch?v=Wn4hSlicbC4 (sobre Rembrandt en general)
http://www.youtube.com/watch?v=V_H71aiz290 (Rembrandt autorretratos)
http://www.youtube.com/watch?v=tk5n5VcL0Vs (La ronda de noche de Rembrandt)
http://www.youtube.com/watch?v=s_q8Qak225s (Los síndicos de pañeros de Rembrandt)
http://www.youtube.com/watch?v=QDpFlwgmabc (Vermeer)
http://www.youtube.com/watch?v=Y2EFVlviBYM (sobre Veermer)
http://www.youtube.com/watch?v=03UISyjFi1U (sobre la obra de Velazquez en general)
http://www.youtube.com/watch?v=99osQmCB07s (Las Hilanderas de Velazquez)
http://www.youtube.com/watch?v=hj4bdndTF9I (Las Meninas de Velázquez)