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domingo, 8 de junio de 2014

Pablo Bruera: Sombras

En la sala “Carlos Federico Sáez” del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (Rincón esq. Juan Carlos Gómez) se está desarrollando una muestra de obras de Pablo Bruera: “Sombras”, consistente en un conjunto de esculturas, grabados y fotografías. La misma puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 18 hrs. y se extenderá hasta fines de junio.
Pablo Bruera es un artista plástico uruguayo nacido en Montevideo en 1972 y que en la actualidad reside en Barcelona. “Sombras” propone precisamente el juego de la escultura con su sombra, de ahí que una de las premisas de la exposición, dirigida al visitante, es: “PUEDE TOCAR”, ya que a partir de la acción del espectador, la obra ofrece diversos estímulos visuales, involucrándolo con el objeto. Es así que su propuesta se adscribe a la tradición de esculturas móviles e interactivas.





Extraigo a continuación,  del texto curaturial de María Yuguero una descripción de las esculturas, que, desde mi mirada, son la parte sustantiva y atrapante de la muestra: “Sin duda el comportamiento del volumen en el espacio es la sustancia con que Bruera define prioridades desdobladas en lo táctil y lo visual, dando paso al escultor o al gráfico, otrora actividades indisociables según parámetros de los que la historia del arte es testimonio. La obra tridimensional incluye a la luz como parte indeclinable de su ser extendido, trátese de figuración o de abstracción, puesto que su incidencia determinará énfasis, oquedades, turgencias, brillos, opacidades, moldeando drástica o suavemente toda forma, factor que el artista valora a partir de la concepción de sus piezas en función de su intencionalidad. Su serie de esculturas en planchas de acero torneado no sólo juegan con la luz generando sombras como su opuesto indeclinable, integradas al cuerpo de la materia en continuidad sobre el soporte o proyectadas sobre una superficie vertical, apéndice de la obra madre con un comportamiento independiente y una genética de familiaridad estilizada.” Y luego, refiriéndose a las fotografías y los grabados, el texto de Yuguero afirma: “Como visiones congeladas de las mismas cintas veleidosas, sus fotografías son instantáneas de los volúmenes, su representación gráfica bidimensional, en tanto los grabados se presentan con autonomía formal y significante propia”.
Además de para acompañar esta muestra, Bruera está presente por estos días en Montevideo ya que resultó premiado en la Tercer Edición del Concurso de Esculturas del World Trade Center (Premio Adquisición Galería Latina, Obra Fruta Espacial), así que estaremos atentos a su instalación para visitarla.
Página web del artista: http://www.pablobruera.com/ 


Y por último, para ver una obra de mayor formato que las presentadas en la sala Sáez, les dejo los siguientes videos en que podrán disfrutar, en el primero al artista explicándonos algunos de sus postulados estéticos y mostrándonos una obra de gran formato prevista para un espacio público, y en el segundo la obra ubicada en Rambla Catalunya (Barcelona) y a los transeúntes interactuando con la escultura.



domingo, 17 de marzo de 2013

Wifredo Díaz Valdéz, el arte de la desestructuración


Wifredo Díaz Valdéz es un escultor uruguayo nacido en 1932 y formado en el oficio de la carpintería. La pasada edición del Salón Nacional de Artes Visuales homenajeó su obra y su trayectoria llevando su nombre. Es también Díaz Valdéz el artista seleccionado por la Comisión Nacional de Artes Visuales para representar a Uruguay en la 55ª Bienal de Venecia, a realizarse a partir de junio de este año.

 
Su trabajo escultórico, iniciado en los años 60, recurre a la madera como material central de sus composiciones. En una primera etapa, experimentó su tallado, creando objetos artísticos de fuerte valor plástico y poético. Más adelante, el artista incursionó en lo que constituye hoy el factor distintivo de sus creaciones: desarmar objetos de uso cotidiano para volverlos a armar, transformados, creando así singulares esculturas. Objetos como una rueda de carro, una ventana, un violín o una guitarra, una silla, etc., se des construyen  para construir objetos nuevos que invitan a reflexionar sobre lo que esconden las formas y la materia, el desgaste que provoca el paso del tiempo, las alegorías que revelan las metamorfosis.


Bochas. 1991. Colección Daros Latinoamérica.

En la des construcción y la posterior construcción el artista va a los orígenes, al centro, al alma de piezas que en muchos casos representan el devenir humano, el tiempo. Y también nos revela los contrastes entre corteza exterior y centro, entre la intervención del artista y lo que no se alteró. Y estos contrastes hacen a la obra, tanto desde lo formal como desde lo simbólico.


Rueda. 1988. Colección Daros Latinoamérica



La desestructuración de los objetos se logra a través de cortes sucesivos, y su posterior articulación se realiza utilizando clavijas, bisagras, pequeñas puertas, puentes y túneles que permiten descubrir el interior más recóndito de la madera.


                            Objeto Nº 8 de taller. 1984. Museo Nacional de Artes Visuales

Su destreza como carpintero colabora en la tarea creativa que realiza con la madera. Es desde este oficio que llegó al arte. Nacido en Treinta y Tres, se formó en un taller de carpintería, en estrecha vinculación con las tareas del campo. De la carpintería rústica pasa luego a los trabajos de obra (puertas, ventanas y marcos para la construcción). Llega a Montevideo con 23 años y mientras trabaja para mueblerías, inicia su experimentación con la escultura.


                                Cosas de cuerda y madera. s/f. Museo Nacional de Artes Visuales

 Obtuvo numerosos premios nacionales e internacionales, expuso en varios países e integró el envío uruguayo a la Bienal de San Pablo de 1985. Y en el presente año, Díaz Valdéz nos representará en uno de los más importantes eventos del arte internacional: la Bienal de Venecia.
De sus muestras de los últimos años destaca la realizada en 2009 en la Fundación Pablo Atchugarry, denominada “Del olvido, la memoria y el alma”, en la que presentó tres obras escultóricas: “El monte en flor” (grupo de 40 piezas), “Mojones” (8 piezas) y “Viento pampero” (pieza única). En 2011 se presentó en Zúrich la muestra “Construyendo deconstruyendo”, que consistió en la exposición de las doce obras del artista adquiridas por la Colección Daros Latinoamérica.

Sitios web sugeridos:
http://www.elmonitorplastico.com/El_Monitor_Plastico_Archivo.html (entrevista a WDV realizada por Pincho Casanova en el año 2008)
http://www.revistalapupila.com/pdf/r16.pdf (entrevista a WDV realizada por Gerardo Mantero y Oscar Larroca en el año 2011)

 

miércoles, 13 de febrero de 2013

La obra de David Gerstein: una explosión de colores


David Gerstein es un artista israelí nacido en 1944 y creador de una obra muy original que transita entre la pintura, la escultura y el diseño.  En los últimos años ha desarrollado un trabajo, con recortes de acero combinados en múltiples capas pintadas de vivos colores, que podría definirse como “esculturas de pared” (“wall sculptures” en inglés).  Con este formato de obra  es que conocí a este artista, en una exposición realizada entre octubre y noviembre de 2010 en el Museo Nacional de Brasilia. Pero además de estas esculturas de pared, Gerstein es un creador de obras de gran formato para ubicar en espacios urbanos, así como de obras de tamaños muy pequeños.


Oriundo de Jerusalén, entre los años 60 y 70 estudió en Escuelas de Arte de Jerusalén, París, Londres y Nueva York. Participó, desde principios  de los 70 hasta la actualidad, en exposiciones colectivas e individuales en una gran cantidad de museos y galerías de diferentes partes del mundo.  Sus pinturas de los años 70 y 80 se ubicaron a contracorriente del minimalismo imperante, caracterizándose por una expresividad cuasi “literaria”.  En su camino hacia la escultura ha conservado de su primera etapa, una mirada cálida, y divertida del mundo circundante. Del lienzo y la madera y la pintura acrílica, pasó al metal (acero y aluminio) y a la pintura industrial, lo que le permitió el uso de colores brillantes y sensuales que celebran la vida y la plenitud. Sus obras nos presentan un universo de imágenes mundanas, planas y coloridas, que reivindican los placeres simples de las actividades cotidianas, con un fuerte efecto lúdico. Hay en sus creaciones un encuentro del Pop Art (que él estudia en Nueva York), pero sin el sentido crítico que lo caracteriza, y el arte popular. Toma de ambos la práctica de las copias repetidas de un mismo objeto, propio de la sociedad de consumo a la que alude el arte pop, así como del carácter artesanal del arte popular. 


Utiliza las imágenes y los signos de la sociedad posmoderna, que recuerdan a los carteles comerciales y trabaja con ellos presentándolos en planchas de acero con contornos estrictamente recortados por rayos láser, logrando así una “tridimensionalidad aplanada”, presentando al objeto escultórico como una pintura. A Gerstein le interesa, en lo técnico, explorar la fina línea entre pintura y escultura, y en lo estético, presentar el objeto seleccionado de una manera poética. Toma las láminas de acero y replica el objeto en tres capas pintadas de colores brillantes. Esta estructura geométrica, a la que se suma la sombra que se forma en la pared, es el vehículo por el que Gerstein busca el efecto poético. Entre la escultura, la pintura y el diseño, entre la bidimensionalidad y la tridimensionalidad, entre los objetos de arte y los juguetes, entre los juegos de luz de los huecos y la sombra que se proyecta en la pared, es que transita el quehacer de Gerstein. Él define su obra como pinturas que se han expandido en el espacio. Los recortes de metal están diseñados para romper los límites de la pintura y generar en la superficie la ilusión de profundidad pero a partir de dividir el espacio en trozos que se superponen unos sobre otros.


El color es central en la obra de Gerstein y busca con él agradar al espectador. Pero no está desprovisto de significado.  Utiliza la belleza como una forma de atraer al público hacia un objeto que luego le pueda revelar algo sobre sí mismo. Hay una crítica velada sobre algunas prácticas sociales (la velocidad a la que obliga la vida moderna, impidiendo que el individuo se despegue de la masa anónima y disfrute de su entorno, por ejemplo) pero tamizadas por una fina ironía o comicidad y por un alto grado de decorativismo, a los efectos de captar al espectador. 


David Gerstein, en palabras que acompañan la exposición “Estilo de vida” realizada en el año 2010 en Brasilia, señala que si bien su obra de los últimos años incluye obras vinculadas al estilo pop art, también se ocupa de cuestiones más personales vinculadas a sus recuerdos y experiencias particulares y proporciona una perspectiva sobre la sociedad en general: problemas urbanos, los mundos del deporte, además de una fascinación por la naturaleza y la ecología. De hecho, sus obras con bicicletas, ciclistas, peatones y tráfico vehicular, si bien aluden al movimiento, siempre presente en su obra, según Gerstein están cargadas de un comentario velado de corte filosófico, relativo al movimiento incesante que no tiene ningún objetivo claro, “así es nuestro ciclo de vida, una carrera sin fin que también se transmite de generación en generación”.

 

Los objetos que pueblan las composiciones de Gerstein surgen de la vida cotidiana, son símbolos de la cultura de consumo típica de las grandes ciudades. El artista toma esos objetos que conviven con los hombres y los reconstruye a través de la forma, la línea, el material y el color, y les otorga una vida propia.





jueves, 31 de enero de 2013

Ernesto Neto, entre escultura e instalación participativas


Ernesto Neto es un artista plástico brasilero cuya producción se sitúa entre la escultura y la instalación. Para muchos críticos es uno de los artistas latinoamericanos contemporáneos más sobresalientes, heredero del denominado “neoconcretismo” brasilero (donde figuras como Lygia Clark, Lygia Pape y Hélio Oiticica partiendo del lenguaje geométrico abstracto de los maestros europeos, lo trascendieron al introducir en sus obras el lenguaje corporal y la vida cotidiana).  
  

Nació en Río de Janeiro en 1964, ciudad en la que vive y trabaja.  Su obra se caracteriza por crear espacios, muchos de ellos laberínticos, a los efectos que el espectador pueda apropiárselos,  volviéndolo así partícipe de la creación artística. Quienes visitan sus instalaciones, que generalmente ocupan todo el recinto de la exposición, son invitados a ingresar en ellas, a  transitarlas, viendo, tocando, experimentando. Trabaja con formas orgánicas, generalmente con materiales como poliéster, lycra y nylon, y espuma de polietileno, que aluden al cuerpo humano, a sus órganos internos, con una gran carga sensual y de fragilidad. Formas a las que en ocasiones agrega fragancias que complementan la experiencia sensorial. La idea de Neto es ofrecer, a través de sus obras, una oportunidad para la pausa, para experimentar el mundo que nos rodea. De ahí el énfasis en el carácter sensual de sus obras.  Para muchos se trata de esculturas multi-sensoriales interactivas donde tocar, oler, sentir, caminar y reflexionar es el objetivo. Ninguna de sus obras está completa hasta que el público la camina y la vive.

Neto se ha presentado en muchísimas oportunidades en las más prestigiosas galerías y museos de América y Europa,  entre 1986 en que expone por primera vez en Brasil hasta la actualidad. Ha sido también uno de los representantes de su país en la Bienal de Venecia.  A continuación vamos a comentar sólo tres de sus muestras, dos presentadas en 2010, una en Londres y otra en San Pablo, y la tercera montada en 2011 en Buenos Aires.

En Londres (2010) se presentó en la Galería Hayward con una obra denominada “Los bordes del mundo”. Ocupó dos de sus galerías principales y tres terrazas con instalaciones y esculturas interconectadas, a las que la prensa denominó  “un campo de juego deslumbrante para los adultos”. Una visita a la muestra constituyó una experiencia interactiva donde se animaba a los espectadores a comprometerse con su entorno y con los demás, apelando a sus sentidos a través de una variedad de colores y texturas así como con la incorporación de especias, manzanilla y lavanda. En algunos tramos se transita descalzo por un laberinto de túneles donde los visitantes pueden saltar sobre superficies onduladas en que se rebota. En las terrazas se incorporó un árbol característico de Brasil y otro del Reino Unido, una piscina donde el visitante puede nadar, con cabañas para cambiarse de ropa, y un parque de esculturas en donde Neto experimenta con el acero en esculturas de gran escala. La propuesta del artista es en definitiva la construcción de muchos eventos simultáneos en un espacio concentrado en los que el espectador utiliza todos sus sentidos que lo llevan a tener conciencia de sí, del otro y del espacio.

En el 2011 se presentó en el Faena Arts Center ubicado en Puerto Madero, Buenos Aires, con una muestra denominada “O Bicho Suspenso na PaisaGem”. En una sala de techos muy altos, gruesos cordones de diferentes colores crean pasadizos o laberintos colgantes que el visitante recorre como si fuese un pequeño parque. “Me gusta crear un entorno de fantasía y, potencialmente también, un lugar donde se puede respirar, crear algunos minutos para que el espectador se encuentre consigo mismo, e incluso con los demás. No estoy tratando de cambiar la sociedad, pero si devolverle el tiempo a la gente y crear lugares donde sean capaces de encontrar soluciones por sí mismos”, señala Neto en el catálogo de la muestra.

Por último quería referirme a una muestra que tuve oportunidad de visitar en 2010. Se trata de “Dengo”, realizada en el Museo de Arte Moderno de San Pablo, situado en el Parque Ibirapuera.  A partir de un tejido hecho en crochet, Neto elabora un espacio que reivindica el placer de jugar. Invita al público a mostrarse de una manera distendida y familiar con el espacio. Estructuras colgantes hechas en crochet van generando diferentes espacios dentro de la gran sala del Museo, aún así el visitante tiene la sensación de estar inmerso en un espacio único atravesado por estalactitas gigantes que se presentan como grandes gotas coloridas. Toda la propuesta se acerca a una escultura-pintura, donde el color juega un papel fundamental, pasando de colores puros (amarillo, azul, rojo, magenta) a tonos púrpura, naranja y verde.  A los colores se suma el aroma a manzanilla y los instrumentos musicales dispuestos para ser utilizados por los espectadores: nueve tambores y un piano de cola, todos envueltos en redes de crochet. El tejido brota del techo, envolviendo el espacio como si se tratara de un organismo vivo, y nos va llevando de un espacio a otro: una plaza con bancos, una sala de música, una biblioteca. Dentro de esas grandes gotas de color encontramos objetos que generan ruidos distintos, envueltos a su vez por perfumes peculiares: los objetos escultóricos se despliegan frente a nosotros alertando nuestros sentidos.

Dejo a continuación una presentación con fotografías tomadas por mi cuando visité esta exposición en noviembre de 2010.


Y por último en este video vemos al artista presentándonos "Dengo":