sábado, 24 de julio de 2010

La pintura impresionista

Adaptado de la "Historia visual del Arte" dirigida por Claude Frontisi, editorial Larousse

En 1874 se realizó la primera exposición de la sociedad de pintores, luego calificada de "impresionista". Reunió a 30 participantes entre los que estaban Edgar Degas, Claudo Monet, Auguste Renoir, Berthe Morisot, Camile Pissarro, Alfred Sisley, Eugéne Boudin y Paul Cézanne. Hasta 1886 se realizaron siete exposiciones más, a las que se unieron Paul Gauguin, Odilon Redon, Georges Seurat y Paul Signac. No se alinearon a la sociedad ni Vincent Van Gogh, ni Toulosse-Lautrec ni Édouard Manet, que estaban, sin embargo, cercanos a los impresionistas.
Bajo la bandera del impresionismo se reunieron artistas diversos en su inspiración, temas, técnicas o pensamientos: paisajistas o pintores de figura humana, dibujantes o coloristas, pintores al aire libre o de interior, sensitivos, meditativos... Todos ellos tenían un cr- paiterio en común: el rechazo por las recetas del taller y los grandes temas tradicionales de la mitología o de la religión honrados en la escuela de bellas artes y en los salones oficiales. Rompieron, de este modo, con el gusto burgués y propusieron una pintura simple que retratara su época.
Se caracterizaron, sobre todo, por el gusto por el cromatismo y las materias y trataron de captar los efectos fugaces de la luz, del movimiento y de sus propias sensaciones.
Puedes consultar entradas anteriores del blog referidas a estos temas: para una presentación general sobre impresionismo, pincha en: http://estudi-arte.blogspot.com/2009/08/pintura-impresionista-presentacion.html
y para leer sobre las características, temas, aspectos técnicos e influencias, consulta: http://estudi-arte.blogspot.com/2009/08/caracteristicas-de-la-pintura.html

El almuerzo de los remeros, Pierre Auguste Renoir, 1880-81. El equilibrio entre el dibujo y el color. Renoir logró en este cuadro dar todo su poder al color, pero conservó al mismo tiempo su papel constructivo en el dibujo. Su formación como pintor en porcelana le había proporcionado el gusto por las materias muy coloreadas y de aspecto esmaltado; sin embargo, los acusados contornos mantuvieron, tanto en las formas como en lo segundos planos, una sorprendente nitidez. Renoir se interesaba, al igual que Degas, en la representación de la figura humana y el desnudo. Sus grupos más célebres (El almuerzo de los remeros, Baile en el Moulin de la Galette, Baños de la Grenouillére, El columpio, etc.) representaban los gustos populares y la alegría de vivir.

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