sábado, 24 de julio de 2010

Berthe Morisot, pintora impresionista

Esta pintora, nacida en Francia en 1841, formó parte del grupo de los impresionistas. Discípula de Corot, adquirió de él la técnica de la pintura al aire libre. Más tarde conoció a Manet mientras realizaba copias en el Louvre, entablando una interesante relación pictórica (fue su modelo en el cuadro El balcón), que se transformó en familiar a partir de su casamiento con el hermano del pintor. Utilizó el óleo y la acuarela y pintó fundamentalmente escenas de mujeres con niños y paisajes. En un mundo profundamente gobernado desde lo masculino, como era el de la burguesía francesa de la segunda mitad del siglo XIX, luchó por hacerse un lugar como artista y ser respetada igual que sus colegas hombres.
Su técnica se caracteriza fundamentalmente por grandes pinceladas diseminadas en todas direcciones, lo que otorga a su pintura aspectos transparentes y tornasolados.



La obra de Berthe Morisot contiene escenas intimistas, la más célebre de las cuales es La cuna (1872), cuadro con el que partició en la primera exposición impresionista, en 1874. En ella, la artista pintó un mundo femenino sereno, atemporal, en el que prestó a las escenas infantiles una mirada tierna exenta de afectación. Sin embargo, compartió también el gusto de sus amigos por los paisajes, las escenas de playas y las vistas urbanas.

En este cuadro, Caza de mariposas, de 1874, se conjugan las dos tendencias. Berthe Morisot revela aquí todo lo que debía a Corot, de quien fue discípula como dijimos, y, más aún, a Manet. La escena está bañada por una luz tamizada. Los personajes, moderadamente animados, sufren la erosión de la luminosidad, y, al igual que el entorno, están tratados por medio de la mancha. De este modo, el tratamiento formal enuncia una visión del ser humano tratado como fragmento de la naturaleza, que rompe con la tradición antropocéntrica.

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