sábado, 10 de octubre de 2009

LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX: EL MOVIMIENTO MODERNO 1900-1945

Fuente : http://www.aprendersociales.blogspot.com/

Pocas veces en la Historia del Arte podemos asistir a un episodio de renovación tan profunda como el que experimentó la arquitectura desde comienzos del siglo XX. Con la consolidación de las revoluciones industriales, esta centuria había traído a las sociedades desarrolladas cambios de todo tipo y, con ellos, en el campo constructivo, se generó un nuevo abanico de necesidades. ¿Cómo atender a las demandas de una población en crecimiento y concentrada en las ciudades? ¿Cómo resolver los problemas que genera el tráfico, ya sea por carretera, ferroviario o aeroportuario? ¿Cómo organizar los grandes espacios industriales? ¿Y los grandes centros de estudio e investigación? ¿Cómo debe construirse en los nuevos países que ahora aparecen?
A todas esas cuestiones y a muchas otras dieron cumplida respuesta los grandes arquitectos de la primera mitad del siglo. Con ellos se produce una absoluta ruptura con respecto a las tradiciones constructivas de épocas pasadas. Es lo que llamamos el movimiento moderno. Un periodo en el que los cambios aparecen por doquier. El más significativo es, quizás, la idea de que cada edificio debe adaptarse a la función que va a desempeñar, lo que requiere una tipología de los edificios bien diferenciada. Pero hay mucho más: las nuevas posibilidades constructivas que ofrecen el hormigón armado, el vidrio y otros materiales van a ser profundamente desarrolladas. Si hasta ahora la columna o el arco eran elementos distintivos del quehacer arquitectónico, los pilares y las plantas diáfanas van a pasar a ocupar el primer plano. La línea recta se adueña de la arquitectura. En definitiva, nuevos materiales, nuevas formas, nuevos volúmenes.

En este renovado panorama arquitectónico encontramos dos tendencias fundamentales. De un lado, el racionalismo, en el que destacan Le Corbusier, Gropius, Mies van der Rohe y Rietveld . De otro, el organicismo, cuyo más destacado representante es Frank Lloyd Wright. En ambos casos, lo importante es la función del edificio, aunque sea concebido desde distinta manera. La decoración pasa a un lugar secundario. Y esta idea básica significó una nueva manera de buscar la belleza, distinta a la que entonces había presidido el quehacer arquitectónico. Aún hoy se trabaja siguiendo estas grandes aportaciones. El cambio fue absoluto. Una nueva época había llegado a la arquitectura.

WALTER GROPIUS Y LA BAUHAUS
UN MITO DE LA ARQUITECTURA MODERNA

Si existe un nombre mítico en lo que al estudio de la arquitectura moderna hace referencia, entonces ese nombre es el de Bauhaus, la casa de la construcción. Una decidida apuesta por la renovación no sólo de la arquitectura, sino de las artes en general. La institución fue creada en la ciudad de Weimar (Alemania) en 1919 y se mantuvo abierta hasta su clausura por Hitler en 1933.
Desde su creación y hasta 1928 la Bauhaus estuvo dirigida por el alemán Walter Gropius (1883-1969), miembro de una larga saga familiar de arquitectos. Él fue el responsable del traslado de la institución a la ciudad de Dassau y el autor del famoso edificio que le sirvió de sede en esa ciudad. Podemos considerar a la Bauhaus como un centro de enseñanza volcado hacia todo lo que, de una manera u otra, tuviese que ver con el arte, en la más amplia acepción de la palabra: arquitectura, diseño, escultura, pintura y dibujo, decoración, artesanías diversas, fotografía e, incluso, teatro. En este centro impartieron clases algunos de los más importantes artistas del siglo XX, como Vasily Kandinsky, Mies van der Rohe o Paul Klee.
Ya antes de dirigir la Bauhaus Gropius había construido algunos edificios notables, como la fábrica Fagus (1910-1914), en Alfeld-an-der-Leine. Aquí demuestra su predilección por el muro cortina y por la combinación de ladrillo, hierro y vidrio, que le permiten crear un ambiente diáfano y bien estructurado, puramente racionalista.


"Para los jóvenes arquitectos Gropius y Meyer, el encargo de construir el edificio de la fábrica de zapatos Fagus supuso una gran oportunidad para explotar nuevos campos de función de los nuevos materiales, el cristal y el acero. Con estos elementos de construcción, considerados incorpóreos e “inmateriales” (Gropius), articularon el edificio principal de la fábrica Fagus en una corporeidad compacta y a la vez transparente. La sustitución mayoritaria de la pared por grandes ventanas sólo se había probado hasta en el momento en la construcción de amplias naves. Por primera vez, estos dos arquitectos trasladaron la estructura transparente de los muros-cortina de cristal en una construcción de pisos de mampostería. Los cantos sin soportes del cuerpo arquitectónico, que permiten ver los rellanos de la escalera libremente suspendidos, contradecían todos los principios tradicionales de estabilidad. La impresión de fragilidad y ligereza de la escalera se resalta aún más mediante la pared de la entrada contigua, dividida por finas hendiduras". Jan Gympel. Historia de la arquitectura. Ed. Könemann.

A partir de ahí la fama de Gropius no paró de aumentar y se consolidó definitivamente tras pasar a crear y dirigir la Bauhaus. La sede de esta escuela en Dassau, que él mismo diseñó, es el mejor ejemplo de su estilo: consta de distintos edificios, todos de gran sencillez, no dejando lugar alguno para lo innecesario, y en los que el cristal ocupa un papel de primera importancia, al objeto de garantizar la luz natural de los interiores. La multiplicidad de puntos de vista de la escuela impide definirla como un único, aunque todo el conjunto revela la predisposición racionalista de Gropius y su aplicación del principio de que "la forma sigue a la función".
El edificio de la Bauhaus está formado por tres partes principales unidas entre ellas, en las que se encuentran las funciones básicas del edificio. El bloque de talleres, en el que se necesita mucha luz, posee un muro-cortina de cristal; en el bloque de aulas hay ventanales. En cambio, los balcones y las ventanas individuales resaltan la idiosincrasia y la partición en habitaciones individuales del bloque residencial. El bloque de la administración que hace de puente sobre una calle, forma la unión entre todos los cuerpos arquitectónicos.
Jan Gympel, obra citada.


Pero Gropius, un antinazi convencido, tuvo que acabar dejando Alemania en 1934 y, tras unos años en Inglaterra, pasó a los Estados Unidos, donde fue llamado para dirigir la escuela de arquitectura de la Universidad de Harvard, puesto que ocupó hasta 1952 y que le permitió ejercer una influencia decisiva en varias generaciones de arquitectos norteamericanos. En ese país murió, después de haber dejado allí algunas grandes muestras de su capacidad para crear edificios funcionales y de gran belleza formal.


MIES VAN DER ROHE














Ludwig Mies van der Rohe: Pabellón alemán en la exposición universal de Barcelona (1929)
Como una poesía sobre las posibilidades de la arquitectura. Ludwig Mies van der Rohe exhibió su vocabulario en el pabellón de Barcelona. Una pantallas de muro de mármol verde y un ónix resplandeciente, que se deslizaban bajo los paneles extendidos libremente, se convierten en unas superficies de expresión abstractas. Los pilares de chapa de acero están liberados, el juego de las luces que se reflejan en los metales y en las piedras brillantes cae horizontalmente sobre dos estanques. El espacio interior y el exterior se componen armónicamente. Construido sólo para la exposición universal, este pabellón se convirtió pronto en una leyenda para la claridad del racionalismo. Desde su reconstrucción, el espacio induce a meditación de la arquitectura pura y liberada del uso.
Jan Gympel, obra citada.

MIES VAN DER ROHE. UN EJEMPLO DE SU OBRA: LA CASA FARNSWORTH



TOMADO DE "Enseñarte" http://aprendersociales.blogspot.com/

a) TIPO DE OBRA: arquitectura.
b) TÍTULO: casa Farnsworth.
c) AUTOR: Ludwig Mies van der Rohe. (1886-1969).
d) FECHA: 1950.
e) LOCALIZACIÓN: Plano, Illinois, Estados Unidos.
f) ESTILO: arquitectura del Movimiento Moderno, racionalismo.
A) Análisis técnico:
* FORMA: Construcción de una única altura, dedicada originariamente a vivienda particular, organizada sobre la base de dos plataformas rectangulares dispuestas de manera asimétrica, separadas del suelo mediante pilares de acero, El conjunto ocupa una superficie de 23´5 x 8,8 m. en la vivienda (unos 206 m2) y 16,7 x 6,7 m. en la terraza (unos 111 m2).
* MÉTODO: obra arquitectónica realizada en acero, cristal laminado y placas de travernino romano para el suelo y la cubierta.
* DESCRIPCIÓN GENERAL: la casa Farnsworth, un icono de la arquitectura del Movimiento Moderno, se encuentra situada en un paraje natural, muy próxima a un río, con uno de sus lados orientado hacia un bosque, que la separa de la corriente de agua y otro hacia un pequeño prado.
El edificio se organiza a partir de dos plataformas rectangulares. La primera de ellas, a la que se accede a través de cuatro escalones lineales, carece de muros y cubierta y actúa como terraza, encontrándose separada del suelo por cuatro pilares de acero. Desde ella, otros cinco escalones idénticos a los anteriores facilitan el acceso a la segunda plataforma, situada a 1,5 metros del suelo y que sostiene a la vivienda propiamente dicha mediante ocho pilares de acero. Ésta consta de un primer espacio, cubierto pero abierto al exterior por tres de sus lados, que se emplea como porche. Pasado éste, se accede al interior de la vivienda, en la que llaman la atención dos hechos fundamentales. En primer lugar, carece completamente de muros, que han sido sustituidos por pantallas de cristal de suelo a techo; únicamente unas cortinas, si están corridas, impedirían por tanto la visión del interior. En segundo lugar, la casa no posee divisiones interiores realizadas en obra. Sólo encontramos, hacia el centro del espacio, un núcleo de madera que aloja dos baños separados por un armario y junto al que se diSpone también la cocina, de las llamadas "americanas". El resto del volumen interior de la vivienda no se encuentra compartimentado, aunque son diferenciables una zona de salón, en la que encontramos una chimenea, un comedor y dos "dormitorios".
Todos los pilares de acero que sostienen ambas plataformas son de sección cuadrada y han sido tratados al chorro de arena, para pulimentarlos. Posteriormente se han pintado de blanco, lo que hace prácticamente invisibles sus soldaduras.
El suelo de la vivienda se dispone en dos capas que alojan en su interior un sistema de calefacción de los denominados de suelo radiante, así como todos los desagües de la fontanería doméstica, que vierten a un única arqueta central de sección circular, a la que van a parar también las aguas de lluvia de la cubierta, siendo ésta de carácter plano, aunque levemente inclinada hacia el centro, para permitir el drenaje del agua.
En definitiva, desde una perspectiva general, podría considerarse a la casa Farnsworth como un contenedor rectangular de cristal, sostenido por una superficie plana, idéntica a la que le sirve de cubierta. Una caja acristalada que permite el paso de la luz.
B) Análisis simbólico:
Resulta evidente que una casa que prescinde por completo de los muros exteriores, así como de los tabiques interiores, supone una renuncia explícita y absoluta a una de las características básicas de los espacios domésticos: la privacidad. Por otra parte, la escasez de los elementos empleados en la construcción de la vivienda representa una brillante síntesis de la filosofía constructiva minimalista de Mies: "menos es más". Al mismo tiempo, el acristalamiento completo de las paredes de la casa permite percibir a través de ella el paisaje en el que se inserta, de forma que el edificio pasa a formar parte del propio medio natural, haciéndose casi invisible. De este modo, se produce una negación de la propia materialidad de lo construido, de manera que podría afirmarse que la casa Farnsworth, siendo una vivienda, no lo parece en absoluto.
Por otro lado, la separación de la casa del suelo sobre el que se asienta mediante pilares ha sido asociada a una idea de pureza, muy presente en la arquitectura tradicional japonesa. El predominio absoluto del cristal alude a la idea de conexión entre lo interior y lo exterior, entre lo público y lo privado, siendo éste último, en este caso, casi inexistente. Se trataría, pues, de llevar a su grado máximo una idea propia de ciertas corrientes arquitectónicas: la conexión completa entre el individuo y la naturaleza, sólo interrumpida por la presencia inexcusable de los dos baños y el armario.
LE CORBUSIER, ARQUITECTO UNIVERSAL
O CÓMO LOS EDIFICIOS PUEDEN SER MÁQUINAS AL SERVICIO DE LOS HOMBRES.

Arquitecto de fama universal, pero también pintor y grabador, escultor, teórico del arte, diseñador, autor de tapices, urbanista, escritor, viajero. En suma, una de las grandes cimas del arte del siglo XX. Su amplísima obra se cimenta (nunca mejor dicho) sobre una idea básica, eje del pensamiento racionalista en arquitectura: el edificio ha de ser una verdadera máquina de habitar, es decir, ha de cubrir a plena satisfacción la necesidad para la que fue creado. Y desde esta premisa, pasa a sus famosos cinco puntos: los pilares, las plantas diáfanas, las fachadas libres, las cubiertas horizontales y las ventanas apaisadas. Para colmo, diseñó el Modulor, todo un canon de proporciones aplicables a la proyección arquitectónica. Interesado por los nuevos materiales, sus obras recurren al hormigón armado, al acero, al cristal; en definitiva a todo lo que le facilitaban los avances industriales, poniéndolo al servicio de una idea elemental, la de conseguir que el edificio fuese un continuo juego de volúmenes, de luces, de armonías. Siempre, como compañera, la línea recta, en la que cifra la proporción y la armonía.
Pertrechado con este bagaje de ideas, ¿qué es lo que no construyó Le Corbusier? Elegantes viviendas (la Villa Savoye es quizás la más conocida), bloques de pisos o apartamentos ("unidades de habitación"), iglesias (Capilla Notre-Dame-du-Haut, en Ronchamp), conventos, museos y salas de exposiciones, palacios de congresos, ministerios, palacios de justicia, pabellones; en fin, hasta llegó a planificar una ciudad en la India (Chandigarh) y a construir algunos de sus edificios más emblemáticos. Y no se conformó con trabajar sólo en Europa. Sus edificios se extienden a cuatro continentes. Pero sean del momento en que sean, sean del lugar que sean, siempre hay en ellos el mismo anhelo, que él mismo recogió en una frase, aquella de que "el propósito de la arquitectura es deleitarnos".

Un ejemplo de la obra de Le Corbusier: Villa Savoye (1928-1931)

Ubicada en un amplio terreno arbolado que domina el valle del Sena, ofrece la imagen misma de un uso libre de los “cinco puntos” de una nueva arquitectura, formulados en 1927. Con un exterior muy estrictamente funcional, el volumen descansa sobre “pilotis” en una gran extensión de césped. El acceso para automóviles no puede resultar más directo; estos aparcan entre los pilotes, debajo de la casa… Una vez superada la pared acristalada de la entrada, se ofrecen dos accesos a los visitantes: una escalera y una rampa, que configuran la experiencia espacial original propia de la casa. Para Le Corbusier, la escalera “separa”, mientras que la rampa “une”. En este caso, extiende desde el césped hasta el cielo el hilo de un majestuoso “paseo arquitectónico” entre la puerta de entrada, el apartamento situado en la primera planta y la terraza solarium situada en la cubierta.
Dentro del prisma de planta cuadrada, la vivienda se distribuye a lo largo de una planta en L, que separa claramente la parte pública de los dormitorios. La sala de estar puede considerarse como la parte cubierta de un amplio espacio de recepción, del que las dos terceras partes consisten en un patio abierto al paisaje mediante una ventana rasgada, continua entre el interior y el exterior, de tal manera que el cristal no parece ser más que un leve diafragma.
Jean-Louis Cohen, Le Corbusier, Editorial Taschen.
GERRIT RIETVELD
O EL NEOPLASTICIMO ARQUITECTÓNICO

Rietveld (arquitecto holandés) desarrolló una interesante combinación de actividades artísticas. De su padre, que era carpintero, heredó su interés por la ebanistería; de ahí los hermosos diseños de mobiliario que llevó a cabo. Al mismo tiempo, ya con sus estudios de arquitecto concluidos, participó en el grupo Der Stijl, al que perteneció hasta 1931. Este grupo estaba muy influido por la propuesta pictórica de Piet Mondrian y publicaba una revista llamada así en la que propugnaban trasladar a todas las artes plásticas el “neoplasticismo” de Mondrian. De esta extensa época son su famosísima silla roja y azul y la no menos conocida Casa Schroeder, en Utrech, un edificio en el que el plano libre es su característica principal, junto con el empleo del color lineal y las formas cúbicas.


FRANK LLOYD WRIGHT: ARQUITECTURA Y NATURALEZA
EL CREADOR DE LA ARQUITECTURA ORGÁNICA

El norteamericano Frank Lloyd Wright (1867-1959) va a dejarnos una clara muestra del interés que poseía por conectar la arquitectura con el medio, con la naturaleza.
Como profesional, Wright tuvo la enorme suerte de iniciar su carrera en el estudio de Louis Sullivan, el más destacado representante de la Escuela de Chicago, hasta que en 1896 abrió ya su propio estudio de arquitectura. Comienza así la llamada "etapa clásica" (1900-1910),en la que Wright construye numerosas "casas de la pradera", unas viviendas de tipo unifamiliar y en entornos naturales (bosques, lagos, etc.) en las que ya deja manifiestos sus intereses: la horizontalidad de los volúmenes, las cubiertas que generan aleros de gran tamaño, la presencia de una amplia chimenea y los ventanales apaisados. Todo ello con escasa o nula decoración y con una idea central: la de la planta libre, en forma de cruz, que permite jugar visualmente con el espacio.

Su segunda etapa profesional se extiende entre 1910-1933. Wright es ya un arquitecto conocido que se instala cerca de Spring Green, donde levantó su propio hogar, el famoso Taliesen. Una verdadera racha de mala suerte se cebó en la construcción, que fue destruida tres veces por sendos incendios. En uno de ellos Wright perdió a su familia y acabó por trasladarse a Japón, donde durante unos años realizó una obra enormemente variada, en la que acusa influencias de la arquitectura japonesa tradicional respecto a la organización de los espacios. De regreso a EE. UU. en 1922, realiza una producción variada, caracterizada por el valor que da a las posibilidades del hormigón armado, pero en medio de un cierto olvido que le hace recibir menos encargos.
En su última etapa profesional, Wright es redescubierto por la crítica y los constructores en su propio país. Realizará entonces sus dos obras más conocidas, la Casa de la Cascada, que podemos considerar el manifiesto de la arquitectura orgánica, por su completa integración de vivienda y entorno natural, y el conjunto del edificio-fábrica Jonhson Wax, en Racine, donde emplea unos asombrosos pilares de hormigón. Su carrera se remata con la construcción del famoso Museo Guggenheim de Nueva York, donde emplea el hormigón armado para dar a la construcción su aspecto helicoidal tan característico.

La casa de la cascada (1936-37), Fallingwater.
Fallingwater se edificó sobre una pequeña cascada en un angosto valle situado en medio de las montañas en el sur de Pennsylvania. Los verticales o muros de carga se construyeron con arenisca gris no revocada; los horizontales, con hormigón.
En la planta baja de la casa se encuentra el amplio salón y la cocina, en el primer piso, dos dormitorios y una pequeña habitación de invitados, y en el piso superior, las estancias del hijo de la familia. Cada una de las plantas retrocede un poco de modo que las terrazas constituyen, formando bancales, las cubiertas de las habitaciones que se hallan situadas en el piso inferior. La casa se eleva por encima de la cascada que no es visible desde el interior de la casa. No obstante, una escalera lleva directamente desde el gran salón de la planta baja hasta el arroyo. Fallingwater está exclusivamente construida a partir de rectángulos. En el salón, los distintos espacios de la vivienda están ubicados en zonas diferenciadas: una bibliotecta, una zona comedor junto a la cocina, asientos al lado de la chimenea abierta y otra zona con butacas entre las dos terrazas. En el interior de la casa las paredes también son de piedra natural. Los techos están enlucidos y el piso está cubierto con brillantes piedras pulidas. Únicamente sobresale del suelo, ante la chimenea abierta una gran piedra rocosa virgen. …Fallingwater se ha adaptado íntegramente a la naturaleza circundante.
Arnt Cobbers, Fank Lloyd Wright, Editorial Könemann


Salvo las citas bibliográficas especialmente referidas, el resto del contenido de la presente entrada se ha tomado de "Enseñarte" http://aprendersociales.blogspot.com

1 comentario:

  1. una pregunta que la necesito para un trabajo...la casa de la cascada es de una organizacion lineal, central, agrupada? realmente no se bien cual es.
    si alguien me lo puede contestar se lo agradeceria. muchas gracias

    ResponderEliminar