Crítico de la civilización, se apartó de París y buscó primero su estilo pictórico en Pont-Avon, en el interior de la provincia de Bretaña, y luego lo hizo aún más lejos, pintando a los nativos y los paisajes de la Polinesia. Él, que se autoproclamaba salvaje y que con su amigo Van Gogh constituyó uno de los casos más dramáticos de marginación de todo el arte contemporáneo, creó la leyenda del artista que huye de la sociedad para encontrar las fuentes de la poesía en medio de una naturaleza y de unas gentes que aún no habían sido contaminadas por la civilización y cuyo arte, que – a diferencia del europeo- no se había interesado jamás por la imitación de la naturaleza ni por la belleza ideal, poseía aquello que tanto estaba empezando a interesar a muchos artistas europeos: una gran sencillez técnica, una estructura muy clara y una enorme expresividad.


Con su utilización expresiva de la forma y del color – con sus “deformaciones expresivas” – Van Gogh y Gauguin estaban abriendo a los artistas las puertas del expresioni

No hay comentarios:
Publicar un comentario