sábado, 1 de julio de 2023

Wifredo Lam: lo real maravilloso en la pintura

Prof. Mónica Salandrú

Wifredo Lam es un artista cubano generador de una obra que contribuyó a definir, más que a la identidad cubana, a la identidad caribeña. Es el primer pintor que asume lo africano desde Latinoamérica, entendiendo por ello aquellos elementos culturales africanos que perviven en la cultura del Caribe.

Creador de una plástica singular, nace en 1902 en la localidad de Sagua la Grande al norte de la isla, en medio de un enclave azucarero. Es hijo de una familia de trabajadores compuesta de padre chino y madre mulata, descendiente directa esta última de esclavos africanos. Es el menor de ocho hijos y su infancia en Sagua la Grande está ligada al mundo de las creencias afrocubanas a través de su madrina que estaba muy vinculada a la santería. Hacia 1916 parte de la familia Lam se instala en La Habana y a partir de 1918 Wifredo va a comenzar a cursar estudios en la Academia San Alejandro. En 1923 expone en La Habana y en Sagua la Grande, y este mismo año el ayuntamiento de esta ciudad le concede una beca para estudiar en Madrid. Se abre así una estancia de casi 18 años en Europa, permaneciendo en España entre fines de 1923 y 1938. El director del Museo de La Habana escribe una carta de recomendación al connotado pintor academicista Fernando Álvarez de Sotomayor, a la sazón director del Museo del Prado y profesor en la Academia de San Fernando en Madrid. Esta recomendación va a permitir a Lam estudiar las pinturas de los maestros del Prado y asistir a clases en la Academia de Madrid. Paralelamente frecuenta las salas del Museo Arqueológico, donde conoce manifestaciones del arte prehistórico y del arte africano, y se comienza a interesar por el paisaje y los retratos, géneros que cultiva especialmente en una estancia que realiza en Cuenca entre 1925 y 1928. Ya en 1924 pierde la beca, que por cambios de gobierno en la isla no le es renovada, y sufre de gran estrechez económica para poder continuar con la pintura. Paulatinamente se va alejando del academicismo y va acercándose a una pintura renovadora en relación a la Academia. Conoce la obra de los simbolistas y de Cézanne. Conecta con la Escuela de Vallecas y su propuesta de revalorización del paisaje español de cara a la vanguardia surrealista, así como a los aportes fauvistas y cubistas. Asiste en 1929 a una exposición de obras de Picasso, entre otros, que lo impresiona fuertemente. En este año contrae matrimonio con Eva Píriz, con quien tuvo un hijo en 1930.

"Campesina castellana". 1927. Lápiz sobre papel, 60 x 50 cm. Colección particular.

Esta obra es un ejemplo del interés de Wifredo Lam por los campesinos y su situación de vida y trabajo, que le parecía comparable a la de los campesinos cubanos. En este retrato, que realiza en lápiz sobre papel (soporte que utilizará repetidamente a lo largo de su vida) apunta a plasmar precisamente ese universo vital que le es familiar y por el que desarrolla una importante empatía.

En estos años comienza a interesarse cada vez más por las problemáticas sociales y políticas de España, adhiriendo a la República, proclamada en 1931. Se inicia así un compromiso político con la izquierda, compromiso que mantendrá vivo a lo largo de su vida. El año 1931 fue para la vida personal del artista un año trágico, ya que en el correr del mismo fallecen, a causa de la tuberculosis, su esposa Eva y el pequeño hijo del matrimonio. Este triste acontecimiento se verá reflejado en la recurrencia que en la obra posterior del pintor tiene la temática de la maternidad.

"La ventana I". 1935. Óleo sobre lienzo, 98 x 76 cm. Pérez Art Museum, Miami.

Esta pintura delata el acercamiento de Lam a esa pintura de vanguardia que ha estado siguiendo en los últimos años. Es evidente sobre todo la influencia de Matisse, pero también de los fauvistas y de los otros movimientos modernos de principios del siglo XX. Simples líneas oscuras resaltan la silueta de la catedral y de los edificios urbanos del fondo. Las superficies planas, la simplificación de las formas y la perspectiva descentrada son elementos compositivos que provienen de esas influencias.

A partir de 1936 participa en la Guerra Civil Española a favor de la causa republicana. Trabaja en la realización de carteles y también en la fabricación de municiones, tarea que le provoca una intoxicación por la que es enviado, en marzo de 1937, a un hospital en Barcelona. Una vez recuperado sigue colaborando con el bando republicano frecuentando al mismo tiempo el medio artístico de Barcelona. Es así como se relaciona con Manuel Martínez Hugué, pintor y escultor amigo de Picasso quien redacta una carta de recomendación a los efectos que el malagueño reciba a Lam, y le insiste a éste para que abandone Barcelona. Lam viaja entonces a París, en abril de 1938 (ciudad en la que permanecerá hasta 1940), siendo recibido por Picasso quien se sintió muy entusiasmado por Lam, por sus posibilidades creativas y por la cultura de la que este era portador. Lam a su vez se fascina con la colección de arte africano de Picasso, así como con la ductilidad creativa del español. A través de Picasso conoce a Matisse, Léger, Braque, los Eluard, Tristan Tzara y otros. El malagueño le presenta también a Michel Leiris, destacado poeta surrealista y etnólogo que estaba como encargado del departamento de África negra en el Museo del Hombre, quien lo introduce en las colecciones de arte de África y Oceanía que impactarán fuertemente en Lam y le permitirán aflorar todo el mundo cultural africano que él ha absorbido en su infancia y juventud. Leiris le presenta a su vez a varios integrantes del grupo surrealista.

"Autorretrato II". c.1938. Gouache sobre papel sobre lienzo, 87 x 60 cm. Colección particular.

"Figura". 1939. Óleo sobre tabla, 107 x 63 cm. Colección particular.
"Madre e hijo". 1939. Gouache sobre papel, 104 x 74 cm. MoMA, Nueva York.

A partir de entonces, del contacto con Picasso, y con los contactos que éste le facilita, aumenta su interés por el arte africano y las máscaras primitivas. Este interés repercute en su obra, creando figuras estilizadas y totémicas, composiciones más esquemáticas y con rostros que parecen máscaras. Se suceden toda una serie de figuras frontales, hieráticas, despojadas y monumentales, así como maternidades trágicas, como la obra Madre e hijo del MoMa.

“Participé en la Guerra Civil. Esto me dio una posición crítica que no tenía antes. Cuando llegué a París, tras la caída de la República, me puse a pintar aquello que era más sentido por mí. Y de una manera automática, como dicen los surrealistas, me salió ese mundo. Es decir, que cargaba todo eso en el subconsciente, y al dejarme llevar por la pintura automática me brotó ese mundo tan extraño”.

El encuentro con los surrealistas, sobre todo a partir de finales de 1939 en que conoce a Breton y Peret, le abre un mundo nuevo a su creación. En 1940, con la invasión nazi a París, Lam se dirige a Marsella. Allí se reúne con el grupo surrealista liderado por Breton y participa de las prácticas colectivas y automáticas del grupo, como los cadáveres exquisitos, los dibujos colectivos, el diseño de cartas del juego de Marsella.  Sus dibujos ya comienzan a mostrar figuras híbridas en que se mezclan aspectos humanos, animales y vegetales. Este período de Marsella (1940-41) fue clave para la exploración de un estilo que se consolidará recién con su regreso a Cuba en el año 1941. Entre las obras de este período se encuentran las ilustraciones (con lápiz y pluma que anuncian las particularidades de su arte posterior) para el poema Fata Morgana de Breton.

En 1941 Lam zarpa rumbo a América con parte del grupo de los surrealistas. El destino era Martinica para desde allí llegar a Nueva York o México. Pero a la llegada a Martinica van a ser recluidos debiendo permanecer en esta isla por varias semanas. En este período se da el encuentro con el poeta Aimé Césaire, con el que ensayan formas de expresión y de representación, a partir del surrealismo, profundamente ancladas en el ámbito del Caribe, en las que afloran la cultura antillana popular y el animismo heredado de África. Lam es seducido por la vegetación y la naturaleza tropical que lo enlazan aún más con toda su herencia familiar afro cubana. Pero fundamentalmente, el contacto con Aimé Césaire lo lleva a poner el foco de su pensamiento más que en términos de relaciones de clase y de dominación (que él había ido madurando a través de su experiencia europea), en términos raciales. Césaire le transmite el concepto de “negritud” que él ha venido desarrollando desde su estadía en Francia, pero sobre todo a partir de su regreso a Martinica.  En mayo de 1941 abandona Martinica rumbo a Cuba (a la que llegará en agosto de ese año, previo a una estadía en Santo Domingo), ya que no consiguió visa para ingresar a Estados Unidos. La situación de Cuba le impresiona negativamente, no sólo por cuestiones económicas y políticas (corrupción, racismo, miseria) sino también desde el punto de vista del hacer artístico, al que percibe anclado en el academicismo y el folclorismo.

“Quería con todo mi corazón pintar el drama de mi país, pero expresando a fondo el espíritu negro, la belleza de la plástica de los negros. De este modo, podría actuar como un caballo de Troya que arrojara figuras alucinantes con el poder de sorprender, de perturbar los sueños de los explotadores”.

“Me propuse poner en mis cuadros los objetos negros en función de su paisaje y su mundo propios. Mi pintura es un acto de descolonización, no física pero sí mental”.

El tiempo transcurrido entre su llegada a París y su regreso a Cuba es un tiempo de profundos cambios en su poética. A la fascinación por lo africano y lo primitivo que se había ido procesando en París, al encuentro con el surrealismo que le muestra el camino para que afloren las raíces africanas que tiene en él, se suma el redescubrimiento del trópico como “su” lugar y un asumir la negritud de manera consciente para construir un universo artístico donde la base se integre con todos aquellos componentes de origen africano vivos en la cultura cubana y caribeña. En este proceso será importante su vinculación con Lydia Cabrera y su recopilación de tradiciones y rituales de santería, con Fernando Ortiz y sus estudios del fenómeno de la transculturación y con Alejo Carpentier y sus conocimientos sobre la música y ritmos afro-cubanos.

Las obras de 1942 y 1943 son las que revelan ya su expresión propia y definitiva. 

"Luz del bosque". 1942. Gouache sobre papel sobre lienzo, 192 x 124 cm. Centro Pompidou, París

Comienza a plasmar en sus creaciones la exuberante naturaleza antillana y desde este espacio busca modelar todo lo sobrenatural de la cosmovisión africana que vive en el presente e invade la vida cotidiana del cubano. Un espacio donde se funde el hombre con la vegetación y los animales. En Luz del bosque, una mujer, con la cabeza reducida a una luna creciente, presenta senos formando racimos de frutas, piernas que asemejan la caña de azúcar, hojas de tabaco que parecen brotar de su cuerpo… Nos remite a la plantación, ya sea de tabaco o de caña de azúcar, como recordatorio de la inserción del africano y su explotación, pero la vegetación frondosa donde se funden hombres, plantas y animales es el monte, a donde el esclavo huía, espacio sagrado poblado por los espíritus de los muertos y por las divinidades y donde se mantuvo viva una cosmovisión que Lam busca develar. Y en estas representaciones el uso de la máscara, a diferencia del uso formal que le dio Picasso y la Escuela de París, es la presencia natural de lo sagrado, de lo sobrenatural, sus personajes con máscaras son entidades mitológicas que funden lo mítico con el medio natural y cultural. Con ella se hace real lo maravilloso. Es la mitología viva del Caribe, donde todo está interconectado: dioses, hombres, animales, plantas, minerales.

"La jungla". 1943. Gouache sobre papel sobre lienzo, 240 x 230 cm. MoMA, Nueva York.

La Jungla es un dibujo monumental realizado sobre papel, con figuras de tamaño natural en un campo de caña de azúcar. Las figuras enmascaradas emergen y desaparecen en medio de un espeso follaje. Son formas totémicas, híbridas, a la vez voluptuosas y angulosas, que parece camuflarse en medio de una exuberante naturaleza. El personaje de la izquierda con una tijera abre la espesura para invitarnos a entrar. El de la derecha (la mujer-caballo que conecta con las divinidades) muestra las nalgas y vuelve la cabeza tal vez para advertirnos la peligrosidad.  Se trata de una escena fantástica, por momentos amenazante, que parece evocar el mundo de los surrealistas. Pero en realidad se trata del monte, de ese espacio del Caribe donde religión y mitología se funden con el hombre. Donde lo maravilloso se hace presente en la vida cotidiana. No es una descripción de una ceremonia de santería, ni una recreación, sino que es la plasmación en el papel de aquello que Alejo Carpentier denominó precisamente lo “real maravilloso”.

"La mañana verde". 1943. Óleo sobre papel sobre lienzo, 187 x 124 cm. MALBA, Buenos Aires.

En esta obra “parecería” que se está representando una práctica de santería en medio de una plantación de caña. Pero al igual que en La Jungla, Lam, que no es un antropólogo, no esta ilustrando ni narrando ninguna ceremonia religiosa, sino que está creando mundos a partir del elemento africano vivo que puebla la idiosincrasia cubana, donde naturaleza y cultura se funden. Se trata de un personaje femenino, alado, con cascos de caballo (la mujer-caballo que representa a la persona que es poseída por los orishás). De su cuello se proyectan otras cabezas, que representan a otros orishás, y a sus pies vemos, a modo de naturaleza muerta, una copa con ofrendas de maíz y frutas. Sostiene en su mano derecha, teñida de rojo, hojas de tabaco, que solían utilizarse en prácticas de santería pero que Lam introduce también, al igual que hace con la caña de azúcar, para aludir a las formas asumidas por la explotación de los esclavos en el Caribe.

Todo lo mágico, lo imponderable, lo misterioso de nuestro ambiente, aparece revelado en sus obras recientes con una fuerza impresionante. (...) Hay creación en función del ambiente. La realidad y el sueño se confunden. La poesía y la plástica se hacen una. Hay atmósfera de mitos y de color, plenamente original. Hay mundo propio. (Alejo Carpentier, en Gaceta del Caribe, julio de 1944)

 En los años siguientes a este “ciclo cubano” (1942-1948), Lam diversifica sus intereses hacia las filosofías orientales, el hermetismo o la alquimia. Se interesa por el arte de Nueva Guinea, de Oceanía, de Polinesia. Con un repertorio de aspectos formales tomados del modernismo (composición sintética, fragmentada en planos, múltiples perspectivas, estilizaciones geométricas, etc.), continuará indagando en torno a las formas totémicas de la imaginería de la santería africana. Sin embargo, también hay una persistencia de representaciones ligadas con la tradición de la pintura occidental, pero con agregados plásticos de su ya madura propuesta poética. Tal el caso de la Maternidad de 1952.

"Maternidad". 1952. Óleo sobre lienzo, 132 x 102 cm. Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.

En 1952 se instala en París, pero va a seguir estando siempre en contacto con Cuba. Participa de la política cultural de la Revolución Cubana realizando murales, organizando en 1967 una exposición de arte moderno en La Habana y participando centralmente en el Congreso Cultural realizado en 1968.

A partir de 1962 está radicado en Albisola, Italia, donde realizó una vasta obra en cerámica. Hasta su muerte, en 1982, viaja periódicamente entre Albisola y París.

Dejo a continuación enlaces a sitios web donde podrán acceder a otros materiales para ampliar información:

Sobre Wifredo Lam (biografía, obra, exposiciones, etc.):

https://www.wifredolam.net/index_es.html

Documental Wifredo Lam de Humberto Solás

https://www.youtube.com/watch?v=K3haX6m1k1s

Wifredo Lam. Escribe Gerardo Mosquera:

https://www.artnexus.com/es/revistas/article-magazine-artnexus/5eb330893eb647223ff32505/15/wifredo-lam

Lam: la pintura como descolonización:

https://elasombrario.publico.es/wifredo-lam-la-pintura-como-decolonizacion/

Sobre exposición de Wifredo Lam en el Centro Pompidou (2015-2016):

https://artishockrevista.com/2015/10/29/pompidou-dedica-gran-retrospectiva-wifredo-lam/

Sobre exposición de Lam en la Tate Modern:

https://www.telegraph.co.uk/art/what-to-see/wifredo-lam-the-unlikely-comeback-of-the-cuban-picasso/

Análisis de “La Jungla” de Wifredo Lam:

https://susetsanchez.wordpress.com/2013/07/11/wifredo-lam-y-la-jungla-regreso-de-un-hijo-prodigo-al-monte/

Interesante y reciente artículo cubano sobre exposición de obras de Lam en La Habana:

https://oncubanews.com/cultura/artes-visuales/wifredo-lam-un-antiguo-pintor-chino-que-dibujaba-dragones-dorados/

 

viernes, 14 de abril de 2023

El Parque Rodó: un espacio urbano característico del ideario del estado uruguayo del Novecientos al Centenario

                                                                                             Prof. Mónica Salandrú

En las tres primeras décadas del siglo XX, que coinciden con el período histórico correspondiente al “primer batllismo”, se consolida en Uruguay un imaginario social que actuó como base en la configuración de una identidad nacional. Desde el Estado se buscó afianzar procesos de integración de la población a través de un discurso optimista, con gran confianza en el futuro, que hablaba de Uruguay como un “país modelo”, caracterizado por el cosmopolitismo y la fusión de razas.

En la configuración de este imaginario social, el uso del espacio público y de la imaginería urbana fueron elementos claves para tal fin. Las élites dirigentes buscaron hacer de Montevideo una ciudad moderna y para ello tomaron al París de Haussmann como modelo. A esto se sumaría la importancia que se concedió a las ideas higienistas, y ambos aspectos permearon todas las realizaciones urbanas del período: en particular la generación de amplias avenidas y espacios verdes. Operó así una búsqueda de valores fundados en lo estético, pero también en la salud, ya que el miedo a la tuberculosis estaba instalado con mucha fuerza desde finales del siglo XIX. Se sucedieron así una serie de obras en espacios públicos para concretar áreas verdes y de esparcimiento: parques y ramblas persiguieron, además del ornato y la generación de “pulmones verdes”, un afán integrador, y por tanto democratizador, de la sociedad uruguaya. El parque pasó a constituir el “jardín de los pobres”: trabajadores urbanos, constituidos mayoritariamente por inmigrantes, hacinados en viviendas ya sea colectivas o unipersonales modestas, pasaron a disfrutar en su tiempo libre de espacios arbolados, con fuentes, estatuas y senderos que sólo estaban presentes hasta entonces en los exclusivos jardines de las casas del patriciado montevideano. Al generar estos espacios, el batllismo los concibió también como instrumentos de nivelación social y de mejora de la calidad de vida de los trabajadores, es decir que respondieron a políticas educativas (el parque como lugar de educación, de ahí la importancia de la estatuaria) y de control social (del ocio de la clase trabajadora) al incentivar a través de ellos el deporte y el contacto con la naturaleza. Para los trabajadores fueron lugares de paseo y socialización y para la burguesía lugares de exhibición de su poder económico y de socialización con sus iguales.

LA CREACIÓN DEL PARQUE

Transcribo a continuación unos párrafos extraídos del libro de Alicia Torres Corral “La mirada horizontal, el paisaje costero de Montevideo”, que sintetiza precisamente desde qué discursos se crea el Parque Rodó: “Las autoridades de la época trasladaron a los parques la responsabilidad de oficiar como pulmones de la ciudad. Pero además los consideraron un instrumento eficaz para civilizar a las clases populares. Se creía que el contacto con gentes de modales refinados, y con una naturaleza artificial construida por el hombre según normas estéticas consagradas, convertiría a los montevideanos en ciudadanos modernos. El énfasis moralizante y filantrópico de los discursos obedecía a que Montevideo no contaba aún con un parque público capaz de cumplir ese cometido pedagógico. En 1873 se había inaugurado El Prado, un parque público que al igual que los primeros parques públicos europeos, tuvo su origen en un jardín privado. Pero, al estar situado fuera de los límites de la ciudad en una zona de casas-quintas, resultaba de difícil acceso para las clases populares y sólo era utilizado por la burguesía. Por lo tanto, en 1896 el gobierno decretó la creación del Parque Urbano, actual Parque José Enrique Rodó. Además de haber sido el primer parque público construido dentro de los límites de la ciudad -de ahí el origen de su nombre-, el Parque Urbano fue el primer espacio verde público construido junto al mar. La plantación de sus primeros árboles alcanzó un nivel significativo sin precedentes al ser adoptada como actividad de cierre de la primera celebración del día del árbol realizada en nuestro país el 18 de setiembre de 1900. La “fiesta de los árboles” consistió en un desfile por la Avenida 18 de Julio que partió desde la Plaza Independencia -espacio institucional de la ciudad-, hasta llegar al Parque Urbano donde novecientos escolares plantaron cuatrocientos árboles. El acto alcanzó ribetes de conmemoración patriótica al encomendársele al “Poeta de la Patria” Juan Zorrilla de San Martín la creación del “Himno al árbol”. Además de los escolares y las maestras, varias delegaciones de colectividades extranjeras participaron en el desfile. Niños y numerosos inmigrantes a los que el Estado debía convertir en ciudadanos. A ellos dirigió su discurso el Ministro de Fomento en representación del gobierno. La naturaleza perfeccionada del parque público habría de cumplir un rol similar al de la escuela pública vareliana: conformar un ámbito de cultura, de integración y de igualación social.” (Torres Corral, Alicia. La mirada horizontal, el paisaje costero de Montevideo, Facultad de Arquitectura/Universidad de la República, Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, 2007, pp.90-91)

El Parque Rodó adquiere esta denominación a partir de 1917, como homenaje al insigne pensador y hombre de letras uruguayo José Enrique Rodó, fallecido en Italia el 1° de mayo de ese año. El nombre con el que fue inaugurado en 1901 fue el de Parque Urbano. En relación al Prado (primer parque público, privado a partir de 1873, y formando parte de la administración municipal a partir de 1889) ofrece dos claras ventajas: el paisaje costero y la cercanía con la ciudad. En sus orígenes complementó las instalaciones del Balneario Ramírez que funcionaba desde 1871. Se instala en terrenos pertenecientes al Banco Nacional y que al momento de su quiebra (1896) habían pasado a manos del Estado. Éste las transfiere a la órbita municipal en 1898 junto al establecimiento de fondos especiales para la conformación del Parque Urbano. Luego se fueron agregando otros predios a partir de varias expropiaciones realizadas hacia 1912. En la actualidad el parque ocupa un poco más de 42 hectáreas.

Entre 1900 y 1902 se realizan trabajos preliminares, como la plantación de árboles a la que hace referencia el texto de Corral transcripto más arriba. Esa actividad estuvo dirigida por el paisajista Charles Racine, quien procedió a realizar una selección de árboles y plantas entre los que se destaca la abundancia de flora nativa. Entre 1903 y 1904 se procede a la construcción del lago artificial (con una superficie superior a los 17.000 m2) con isletas, así como a la del denominado Castillo del Lago. El proyecto de estos trabajos correspondió al Ingeniero José María Montero Paullier, funcionario de la División Arquitectura de la Intendencia. El diseño, articulado alrededor del lago, respondió al paisajismo pintoresquista inglés (que había influido a su vez en el París de Haussmann) en el que la naturaleza se nos presenta domesticada a través de bosquecitos, roquedales, avenidas de palmeras, etc. En los años siguientes se agregaron otras construcciones como el templete, el pabellón de la música, el patio andaluz, paradores. En 1912 se contrató al paisajista francés Charle Thays quien presentó un proyecto de ampliación del parque hacia la zona de Punta Carretas que fue concretado muy parcialmente.


MONUMENTOS NOTABLES

El parque alberga el monumento a Florencio Sánchez. Realizado por el escultor uruguayo Luis Cantú (1883-1943) fue emplazado en las cercanías a la confluencia de Av. Sarmiento y Julio Herrera y Reissig en 1937. Cantú, artista nacido en San José y formado en Italia, realizó un busto en bronce de Sánchez sobre un pedestal de piedra con estanque. Placas de granito repasan los títulos de sus principales obras. Originalmente Cantú había planificado acompañar el busto del escritor con un cóndor que revelara su sentido americanista y oficiara de metáfora de las alturas a las que elevó al teatro rioplatense. Pero se decidió emplazar el cóndor en forma independiente, por lo que hoy lo encontramos en una isleta del lago artificial del Parque Instrucciones del año XIII ubicado entre las canteras del Parque Rodó y el Club de Golf.

Otros monumentos que podemos encontrar en el parque son los correspondientes a Guillermo Tell (ejecutado por José Belloni en bronce y granito fue donado por la colectividad suiza con motivo del centenario uruguayo y emplazado en 1931); al Dr. Emilio Roux (ejecutado por el escultor uruguayo Ramón Bauzá en bronce y mármol e inaugurado en 1930, evoca al científico francés, colaborador de Pasteur, cuyos trabajos contribuyeron al logro de la vacuna contra la difteria); a Albert Einstein (realizado por el escultor uruguayo Amadeo Rossi Magliano en bronce y granito, fue donado por la colectividad israelita y emplazado en 1935); a Samuel Blixen (del escultor Juan Carlos Oliva Navarro, nacido en Uruguay pero naturalizado argentino, en bronce y granito, fue un homenaje de colegas, alumnos, y amigos al destacado periodista y crítico teatral, correspondiendo su emplazamiento al año 1911).

Pero sin duda que el monumento más destacado es el realizado por José Belloni a José Enrique Rodó en granito gris y bronce, inaugurado en 1947. En él Belloni introduce un busto de Rodó en bronce, ubicado en un pedestal sostenido en un pilar del que emerge, por encima del busto, una figura masculina que representa a Ariel, símbolo del idealismo y la espiritualidad. Sobre un basamento de 9 metros de largo por 1 metro de alto, el pilar central, referido, delimita dos grupos escultóricos en bronce que representan las parábolas La despedida de Gorgias (a la izquierda) y Los seis peregrinos (a la derecha), y en la parte de atrás del pilar tres bajorrelieves representan tres escenas de la parábola Mirando jugar a un niño (todas ellas contenidas en la obra de Rodó “Motivos de Proteo”). Para un análisis detallado desde lo formal y lo simbólico de esta obra mayor de José Belloni, recomiendo la lectura del excelente trabajo de la Profesora Cecilia Arias “La imagen y las ideas de José Enrique Rodó en el espacio público montevideano. Análisis del monumento localizado en el Parque Rodó de Montevideo”, publicado en línea y cuyo enlace dejo al final de la presente entrada.


ESTATUARIA Y FUENTES

El establecimiento de estatuas en parques, plazas, canteros de avenidas, y otros espacios públicos, constituyó una constante en la primera mitad del siglo XX. Además de su valor ornamental (embellecer la ciudad, como vimos, fue muy importante para las élites y para los gobiernos de la época), había una convicción en relación a su valor educacional. Con los monumentos se buscaba no sólo homenajear a los personajes a los que estaban dedicados, sino fijar en la memoria de la sociedad sus aportes. Pero abundaron también una enorme cantidad de esculturas de personajes y/o temáticas mitológicas o históricas, que se adquirían por catálogo en centros europeos como París o Londres, y que estaban destinadas a la educación de la población, buscando familiarizar a ésta con los hitos de la cultura occidental. Como ejemplos de personajes mitológicos encontramos en el parque dos esculturas de hierro fundido, compradas ambas por catálogo a casas europeas. Una de Neptuno, emplazada en 1916 en el lago, en la que el dios, en actitud de reposo, se encuentra apoyado en un cántaro que vierte líquido mientras que a sus pies un amorcillo parece jugar alegremente. La otra corresponde a la diosa Venus, también con un amorcillo que juega a sus pies, fue ubicada hacia 1940 en un estanque de la plazoleta Florencio Sánchez, sobre la calle 21 de Setiembre. Una tercer escultura de temática mitológica, pero esta vez de mármol, corresponde a Narciso y fue realizada por el escultor uruguayo Federico Moller de Berg en 1934 a partir de un encargo de la comuna.

Otra tipología característica en el ornato de los parques públicos de esta etapa la constituyeron las fuentes. Y también con el formato de compra por catálogo encontramos El manantial o La source, realizada en 1862 por el escultor francés Louis Sauvageau (1822-1874) y adquirida a la fundición francesa Val d’Osne. Una joven con túnica drapeada, el pelo trenzado con hojas y un collar con motivos marinos, vierte el agua de un cántaro en un elegante giro corporal. En la base de la fuente hay figuras de Cupidos montados en delfines, que aparecen custodiando el escudo nacional (evidente agregado local). Todo el conjunto de bronce se colocaba en el centro de un estanque con piso de mosaico con motivos marinos y un borde en cemento con macetones clasicistas, como puede apreciarse en una fotografía de 1919. En la actualidad, y luego de sucesivas restauraciones, la fuente no luce esta estructura que fue sustituida por un discreto borde de ladrillos sobre muro de piedra, y no existiendo ya el piso de mosaico del estanque. (Confrontar Tomeo, Daniela, ¿Quiénes viven en los parques? Dioses, músicos, escritores y otras alegorías. En Almanaque del Banco de Seguros del Estado, Montevideo, 2012, pp. 130-138)


Una segunda fuente que queremos destacar es la Fuente de los Atletas, del escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín. La obra, cuyo boceto en yeso es de 1923 (y se conserva en la actualidad en el Museo Nacional de Artes visuales de Montevideo), fue presentada en el Salón de Otoño de París en 1925 obteniendo Medalla de Plata. En 1930 la Intendencia de Montevideo la adquiere para emplazarla en el Parque Rodó, procediéndose entonces a su fundido en bronce. El conjunto escultórico presenta tres hombres jóvenes (atletas) de pie, entrelazados, sosteniendo una pesada copa de bordes ondulados desde la cual cae el agua. El grupo transmite fuerza y armonía. Tanto el pedestal como el estanque, en un contemporáneo “art decó” fueron diseñados por Zorrilla y se ejecutaron en granito rosado.



CONSTRUCCIONES EMBLEMÁTICAS

El parque fue agregando con el correr de los años una serie de construcciones que están hoy absolutamente integradas a este paseo que, a su vez, es uno de los más populares para los montevideanos.

Mencionemos en primer término el Pabellón de la Música, donado por la colectividad alemana en 1930, y que homenajea a Beethoven, Mozart, Brahms y Wagner. Inaugurado en 1931, está realizado en mármol y presenta, sobre cuatro pilares faceteados, una cubierta piramidal, todo en un sobrio art decó.

Otro de los rincones característicos de este parque también respondió a la donación de una colectividad de emigrantes, en este caso andaluces. Se trata del Patio Andaluz (o “Glorieta Ariel”), inaugurado en 1939 y que está hecho con azulejos pintados a mano procedentes de la fábrica de cerámicas Mensaque Rodríguez & Cía., una de las más antiguas de Sevilla. Participó en el diseño el arquitecto Miguel Ángel Canale por la División de Arquitectura de la Intendencia Municipal de Montevideo, arquitecto que también colaboró en el proyecto del Bar Morisco en la rambla del Buceo (hoy Museo Zoológico Dámaso A. Larrañaga).

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Dejo a continuación algunos enlaces a sitios con materiales interesantes con los que ampliar información:

En este sitio encontrarán información (tomada de la Guía urbanística de Montevideo) sobre el Parque Rodó:

https://nomada.uy/guide/view/attractions/4558

Palabras del Arq. William Rey Ashfield sobre el valor de los parques y los monumentos en el patrimonio nacional:

https://www.youtube.com/watch?v=8w-R0L25T7s

Valioso trabajo de la Prof. Cecilia Arias sobre el monumento a Rodó:

https://revistas.um.edu.uy/index.php/revistahumanidades/article/view/946/1156

En el siguiente link encontrarán una serie de comentarios sobre importantes esculturas y monumentos de Montevideo donde aparece información sobre la Fuente de los Atletas:

https://revistadossier.com.uy/wp-content/uploads/stories/dossier11/dossier_11_acervo.pdf

A continuación, una referencia a la Fuente Le Source:

https://darioabilleira.com/2012/11/26/fuente-le-source-en-el-parque-rodo-montevideo-uruguay/

El siguiente trabajo es del año 1948 pero en él se encuentra información sumaria sobre varias de las esculturas y monumentos del Parque Rodó:

https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/bitstream/123456789/5747/1/Estatuaria.pdf

 


viernes, 23 de septiembre de 2022

El universo de Petrona Viera

 Prof. Mónica Salandrú


Petrona Viera es la primera pintora profesional del Uruguay. Si bien se registran algunas mujeres pintoras a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX[i], sus actividades se inscribían entre las que eran “bien vistas” en las mujeres de los sectores sociales altos: tomar clases de dibujo y pintura para desarrollar su “buen gusto” a la hora de dedicarse al hogar (que junto a la maternidad constituían las áreas a las que las mujeres debían consagrar su vida), pero claramente la sociedad patriarcal no aprobaba una dedicación de carácter profesional ya que ésta estaba restringida a los hombres.

En el caso de Petrona Viera su dedicación en exclusividad a la pintura y su desarrollo profesional en relación a ésta, encuentra explicación en el interés de una familia que favoreció este desarrollo como una forma de compensación a su sordera, pero también se vincula a que las décadas en las que ella se inserta en el mundo del arte, coinciden con la obtención por parte de las mujeres de la posibilidad de ocupar más espacios a nivel social y desempeñarse en otros roles hasta entonces reservados sólo a los hombres.

Petrona Viera nace en Salto el 24 de marzo de 1895 siendo la primera de los once hijos del matrimonio conformado por Feliciano Viera[ii] y Carmen Garino. A los dos años sufre una enfermedad, tradicionalmente referida como meningitis, a raíz de la cual desarrolla una sordera profunda, con las consecuencias que ésta acarrea en el desarrollo del habla. Esta situación limita la comunicación social, situación que obviamente hay que tener en cuenta a la hora de abordar el hacer de Petrona Viera. Se cría en un ambiente familiar caracterizado por la presencia de muchos niños. Como señalamos ella era la mayor de once hermanos, de los que siete eran mujeres. Sólo dos de estas mujeres se casarán y ambas regresan al hogar paterno, una al enviudar y otra al divorciarse, sumando nuevos niños a éste. Esta casa se caracterizaba además por la presencia de una madre que limita las salidas independientes de las hijas y es un hogar que en particular se va a mostrar muy sobreprotector con Petrona por su condición. No va a tener la joven pintora la posibilidad de formarse en talleres o asistir al Círculo de Bellas Artes[iii] ni de viajar al exterior. Ya tempranamente manifiesta un gusto y un particular talento para el dibujo, actividad que va a ser estimulada por su entorno familiar. Hacia 1919-1920, la familia gestiona que Petrona tome clases de pintura a través del Círculo de Bellas Artes, pero con clases en el domicilio. Es así que el primer pintor que asiste al hogar de los Viera a brindar estas clases es uno de sus principales profesores, el catalán Vicente Puig. La formación con este artista se prolonga hasta 1922 en que Puig se traslada a Buenos Aires para radicarse allí y será sustituido en el rol de maestro de Petrona por el pintor Guillermo Laborde[iv], quien se convertirá en una persona fundamental para ella, además de su maestro será un gran amigo, su referente artístico y su conexión con el mundo del arte. Permanentemente la alienta a que presente obras en las exposiciones que realizaba el Círculo de Bellas Artes. No sólo en las que se hacían anualmente con obras de los alumnos de la institución, sino también en los Salones de Primavera que el Círculo organiza desde 1923. A partir de 1927 el Ministerio de Instrucción Pública comienza a organizar los Salones de Otoño, en los que también Petrona Viera presentará obras, así como en los Salones Nacionales que se organizarán luego de 1937, año de creación de la Comisión Nacional de Bellas Artes.

Pero otro aspecto en que es clave la figura de Guillermo Laborde en relación a Petrona Viera es que es quien la introduce en el planismo[v].

En 1923 hace su primer envío para el Salón de Primavera organizado por el Círculo de Bellas Artes. Y a partir de este momento y por más de treinta años enviará obra a las exposiciones del medio local e incluso a alguna realizada en Buenos Aires. En 1926 realiza su primera muestra individual en la galería Maveroff. Concurre a distintas muestras de sus colegas, a galerías de arte, siempre acompañada de su hermana Lucha (Luisa Viera), que la secundará en todas sus apariciones públicas.

Toda la pintura inicial de Petrona, realizada en estos años en que toma clases con Puig y luego en los primeros años con Laborde, gira en torno a los eventos familiares, al mundo de los niños de la casa quinta en la que vive la familia Viera, sobre la Avda. 8 de Octubre. Se trataba de una lujosa finca, con amplio parque con árboles y espacios de recreo, y numerosos sirvientes. Con la muerte de Feliciano Viera en 1927, la familia se recluye en la quinta, sólo Petrona y Lucha realizarán salidas constantes a partir de los años 30, en que la pintora incursiona en la pintura al aire libre, como veremos más adelante. En 1929 la familia deberá abandonar la casa quinta ya que no pueden sostener las hipotecas que pesaban sobre ella y se trasladan a una casa que les dona el Partido Colorado, también en la Avda. 8 de Octubre, donde la familia continúa su vida apartada y en la que Petrona Viera instalará el taller en el que trabajará hasta su muerte en 1960.

Los óleos y dibujos de Petrona de los años 20 gira, como decíamos, en torno a la vida en la quinta, transformándose por tanto en un relato visual del universo de los Viera. Pinta retratos familiares, actividades cotidianas de sus hermanas y hermanos, los juegos infantiles, las tareas de los sirvientes. Su pintura es muy colorista. Hace un uso de los colores al modo de los planistas, confrontándolos, colores muchas veces estridentes, con una casi inexistencia de variantes tonales y en grandes áreas de color.

"Recreo" - c.1924 - Óleo s/lienzo 86 x 90 cm, MNAV*

Esta obra forma parte de toda una serie de cuadros vinculados a los juegos infantiles. Un grupo de niñas parece danzar, en un clima de alegría, en la tradicional ronda “Martín Pescador”. Las niñas están representadas de una manera genérica, no están individualizadas sino que se ha eliminado la singularidad de los rostros. Es una obra que refleja las enseñanzas de Laborde ya que se trata de una composición planista de vivos colores donde se produce un claro contraste entre la luminosidad del día y sombra que proviene del parral. Participa del tono festivo y distendido de los años 20 y de la pintura planista de dichos años.

Muchas obras de escenas infantiles y también de escenas entre hermanas ya más grandes, no son en el exterior de la quinta (que las hay y muchas relacionadas con el parque y sus árboles) sino en el interior, pero particularmente en umbrales, un interior que mira al exterior. Se trata de escenas introspectivas, de figuras quietas que conversan, secretean.

"Sin título" - c.1924 - Lápiz s/papel, 54 x 70 cm, MNAV

Tal vez estas obras nos hablan de esa vida de encierro, de ella y sus hermanas, atisbando a través de los umbrales ese mundo exterior en el que no están. Tal vez nos hablan de la situación de encierro de la propia Petrona, que por su sordera ve tan limitada las posibilidades de comunicación social.

"Composición" - 1927 - Óleo s/lienzo, 252 x 294 cm, MNAV

En 1927 presenta en el Salón de Otoño organizado por el Ministerio de Instrucción Pública la obra Composición. Es una representación de cuatro de sus hermanas en un entorno arbolado. El jurado del Salón en un primer momento decide darle el primer premio, pero no de forma unánime. La discusión en torno a brindar este premio a Petrona Viera se hizo pública, se enjuiciaba por parte de la crítica el gran formato de la obra, sugiriéndole de forma paternalista que utilizara formatos pequeños, se la consideraba demasiado parecida a la de su maestro, se la veía poco innovadora. El paternalismo caracterizaba a las críticas que se realizaban en relación a las obras de artistas mujeres, generalmente se reservaban para evaluarlas términos tales como “primorosa”, “delicada”, “tímida”, “decorativa”…, proyectando así la visión que se tenía sobre lo que debía ser la pintura de una mujer, no se admitía que ésta abordara temáticas y miradas que se consideraban masculinas. La mayoría de las críticas que se realizaron hasta ese momento, y después, a la obra de Petrona, reconocieron siempre el talento que tenía, pero muy pocos valoraron su alcance. El jurado al final, ante la falta de unanimidad, le otorga el primer premio, pero compartido con Carmelo de Arzadun y Ricardo Aguerre. Como resultado de la severidad de las críticas (que la afectaron mucho), y de la actitud errática del jurado, la artista devuelve el premio, no lo acepta, y no volverá a pintar en un formato tan grande.

Además de las escenas de la vida cotidiana en la quinta, Petrona Viera también pinta en estos años numerosos retratos, fundamentalmente de sus hermanas y hermanos.

"Retrato de la Srta. L. Viera" - c.1923 - Óleo s/lienzo, 98 x 91 cm, MNAV

En este retrato de su hermana Lucha, su acompañante, se revela una gran modernidad pictórica, prueba sin duda de todo el contacto que, a través de Laborde, tenía con la evolución del arte de vanguardia.

"Autorretrato" - c.1930 - Óleo s/lienzo, 91 x 87 cm, MNAV

Su autorretrato, plenamente planista, nos muestra una gran expresividad, de gran avidez comunicacional, como observando el mundo con sumo interés.

"Estudio de desnudo" - c.1936 - Óleo s/cartón, 50 x 40 cm, MNAV

En los años 30 se produce un cambio, introduce otras temáticas, como los desnudos. Esto resulta muy innovador para la época, no sólo por su condición de pintora mujer, sino porque este género no lo estaban abordando tampoco en ese momento los artistas hombres. Estos desnudos son muy particulares desde el punto de vista plástico: muy sintetizados, en colores cálidos, suaves, nacarados, de gran lirismo. Predominan en ellos, como en buena parte de su pintura, la calma, el silencio, la invitación a la introspección.

"Playa Malvín" - 1931 - Óleo s/cartón, 25 x 23 cm, MNAV 

Otra temática en la que incursiona en estos años 30 es el paisaje. Sale a pintar al exterior, siempre con la compañía de su hermana Lucha. Registra las playas Malvín y Carrasco, por ejemplo. Pero también las oceánicas de Maldonado y Rocha. Y es aquí, en estos paisajes, donde la pintura de Petrona Viera abandona su calma característica e introduce gran fuerza y energía en olas que nos aproximan a furiosos mares y vientos.

Estos cambios de los años 30, tanto en las temáticas como en el uso de los colores, menos vibrantes que los de la etapa anterior, nos hablan sin duda de nuevas necesidades expresivas por parte de Petrona.

"Playa Costa Azul" - 1933- Óleo s/cartón, 50 x 40 cm, MNAV

Algunas de las obras de este período parecen perder el énfasis en la figuración y recorrer otros caminos desde la plástica, donde por momento, como en estos cuadros de 1933, parece caminar hacia una síntesis narrativa desde un mayor interés por la pintura pura.

A partir de 1940 ingresamos en otra etapa en la pintura de Petrona Viera. En este año muere su maestro Guillermo Laborde, situación que la afecta profundamente. Unos meses más tarde Guillermo Rodríguez, artista también vinculado al Círculo de Bellas Artes, se constituirá en su nuevo maestro, introduciéndola en la práctica de una nueva técnica artística: la xilografía.[vi]

Xilografía - c.1940-1955 - MNAV

Vuelve con la xilografía a la temática del desnudo, pero con una carga mayor de expresividad y movimiento. Lo mismo ocurre con la temática del juego infantil, la retoma pero también con una recurrencia a lo expresivo que no habían tenido en la primera etapa.

Xilografía - c.1940-1955 - MNAV 

Sobre sus últimos años, deja de exponer. Está enferma y su pintura, al óleo, se centra en flores y naturalezas muertas en las que las frutas son el centro de la representación. Vuelve al colorismo pero con la particularidad que, como sus modelos, esta llegando al fin de su vida. Petrona Viera fallece el 4 de octubre de 1960.

"Frutas" - 1957 - Óleo s/cartón, 27 x 27 cm, MNAV

Para ampliar información pueden consultar el catálogo de la retrospectiva que el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de Montevideo le dedicó en el año 1922, que pueden descargarlo en: https://mnav.gub.uy/cms.php?id=petrona2020

También pueden descargar el trabajo de Raquel Pereda “Petrona Viera: su vida y su tiempo” en: https://docplayer.es/24918897-Petrona-viera-su-vida-y-su-tiempo.html

*Todas las obras cuyas imágenes se insertaron, se ubican en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.

[i] Escasamente estudiadas por la historiografía del arte y con una casi inexistente valoración por parte de sus contemporáneos.

[ii] Feliciano Viera (1872-1927), abogado y político perteneciente al Partido Colorado, ocupó la presidencia de la República entre 1915 y 1919. Integrante del ala batllista de dicho partido, se distancia de la misma por desavenencias con el líder José Batlle y Ordoñez, conformando en 1921 el sector del partido denominado “Vierismo”.

[iii] El Círculo de Bellas Artes se había fundado en 1905 constituyendo la primera academia donde aprender a pintar que tuvo el Uruguay.

[iv] Guillermo Laborde (1886-1940) fue un importante pintor uruguayo asociado al planismo, junto con José Cúneo, Carmelo de Arzadun, Alfredo de Simone y la propia Petrona Viera. Realizó una intensa labor docente, además de sus trabajos de pintura, diseño gráfico y de escenografías.

[v] Tendencia pictórica presente en gran cantidad de artistas durante la década de 1920, caracterizada por una pintura colorista, con una paleta cromática de colores vibrantes, una composición geométrica definida a partir de amplios planos de color y aplanamiento de todo el conjunto al no modelarse desde el claroscuro para dar volumen. Se difunde principalmente desde el Círculo de Bellas Artes y sus principales exponentes en los años veinte fueron José Cúneo, Carmelo de Arzadun, Guillermo Laborde, Humberto Causa, César Pesce Castro, Guillermo Rodríguez, Petrona Viera, entre otros.

[vi] La xilografía constituye una de las variantes del grabado y es una técnica de impresión que utiliza una matriz de madera para obtener la estampa.




martes, 20 de septiembre de 2022

Pintura norteamericana 1920-1990

 En el próximo mes de octubre estaremos realizando, vía Zoom, un ciclo de charlas sobre la pintura norteamericana en el siglo XX, los pintores Edward Hopper, Jacob Lawrence, Jackson Pollock, Willem de Kooning, Mark Rothko, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Jean-Michel Basquiat, y Keith Haring, serán abordados como ejemplos paradigmáticos de las distintas etapas seleccionadas para su análisis.

Las charlas se realizarán en vivo los sábados 8, 15, 22 y 29 de octubre de 10 a 12 hrs. Pero si no puedes participar tienes la posibilidad de recibir la conferencia grabada, así como los materiales y constancia, un par de días después de realizada cada una de ellas, para que puedas seguir el ciclo según tus tiempos.

Por más información, escribe al correo: arteenlahistoria2021@gmail.com


PINTURA NORTEAMERICANA 1920-1990

 

SESIÓN 1 – 8 de octubre de 2022

La pintura realista de Edward Hooper. La serie “Migración” del pintor afroamericano Jacob Lawrence.

SESIÓN 2 – 15 de octubre de 2022

Nueva York y el MoMA después de la Segunda Guerra Mundial. El expresionismo abstracto: Jackson Pollock, Willem de Kooning y Mark Rothko

SESIÓN 3 – 22 de octubre de 2022

El “pop art”. Antecedentes. La pintura de Andy Warhol y de Roy Lichtenstein

SESIÓN 4 – 29 de octubre de 2022

Del arte urbano a las galerías: los casos de Jean-Michel Basquiat y Keith Haring

 

Charlas por plataforma Zoom, sábados 8, 15, 22 y 29 de octubre de 10 a 12 hrs.

Costo: ciclo completo: $ 2000

            Por charla: $ 600

Forma de pago: transferencia bancaria, depósito en Abitab, Mercado Pago

Se incluyen materiales y constancia

Información: arteenlahistoria2021@gmail.com

Inscripciones: https://forms.gle/QPN8xstbKVsmH1f86