jueves, 31 de enero de 2013

Ernesto Neto, entre escultura e instalación participativas


Ernesto Neto es un artista plástico brasilero cuya producción se sitúa entre la escultura y la instalación. Para muchos críticos es uno de los artistas latinoamericanos contemporáneos más sobresalientes, heredero del denominado “neoconcretismo” brasilero (donde figuras como Lygia Clark, Lygia Pape y Hélio Oiticica partiendo del lenguaje geométrico abstracto de los maestros europeos, lo trascendieron al introducir en sus obras el lenguaje corporal y la vida cotidiana).  
  

Nació en Río de Janeiro en 1964, ciudad en la que vive y trabaja.  Su obra se caracteriza por crear espacios, muchos de ellos laberínticos, a los efectos que el espectador pueda apropiárselos,  volviéndolo así partícipe de la creación artística. Quienes visitan sus instalaciones, que generalmente ocupan todo el recinto de la exposición, son invitados a ingresar en ellas, a  transitarlas, viendo, tocando, experimentando. Trabaja con formas orgánicas, generalmente con materiales como poliéster, lycra y nylon, y espuma de polietileno, que aluden al cuerpo humano, a sus órganos internos, con una gran carga sensual y de fragilidad. Formas a las que en ocasiones agrega fragancias que complementan la experiencia sensorial. La idea de Neto es ofrecer, a través de sus obras, una oportunidad para la pausa, para experimentar el mundo que nos rodea. De ahí el énfasis en el carácter sensual de sus obras.  Para muchos se trata de esculturas multi-sensoriales interactivas donde tocar, oler, sentir, caminar y reflexionar es el objetivo. Ninguna de sus obras está completa hasta que el público la camina y la vive.

Neto se ha presentado en muchísimas oportunidades en las más prestigiosas galerías y museos de América y Europa,  entre 1986 en que expone por primera vez en Brasil hasta la actualidad. Ha sido también uno de los representantes de su país en la Bienal de Venecia.  A continuación vamos a comentar sólo tres de sus muestras, dos presentadas en 2010, una en Londres y otra en San Pablo, y la tercera montada en 2011 en Buenos Aires.

En Londres (2010) se presentó en la Galería Hayward con una obra denominada “Los bordes del mundo”. Ocupó dos de sus galerías principales y tres terrazas con instalaciones y esculturas interconectadas, a las que la prensa denominó  “un campo de juego deslumbrante para los adultos”. Una visita a la muestra constituyó una experiencia interactiva donde se animaba a los espectadores a comprometerse con su entorno y con los demás, apelando a sus sentidos a través de una variedad de colores y texturas así como con la incorporación de especias, manzanilla y lavanda. En algunos tramos se transita descalzo por un laberinto de túneles donde los visitantes pueden saltar sobre superficies onduladas en que se rebota. En las terrazas se incorporó un árbol característico de Brasil y otro del Reino Unido, una piscina donde el visitante puede nadar, con cabañas para cambiarse de ropa, y un parque de esculturas en donde Neto experimenta con el acero en esculturas de gran escala. La propuesta del artista es en definitiva la construcción de muchos eventos simultáneos en un espacio concentrado en los que el espectador utiliza todos sus sentidos que lo llevan a tener conciencia de sí, del otro y del espacio.

En el 2011 se presentó en el Faena Arts Center ubicado en Puerto Madero, Buenos Aires, con una muestra denominada “O Bicho Suspenso na PaisaGem”. En una sala de techos muy altos, gruesos cordones de diferentes colores crean pasadizos o laberintos colgantes que el visitante recorre como si fuese un pequeño parque. “Me gusta crear un entorno de fantasía y, potencialmente también, un lugar donde se puede respirar, crear algunos minutos para que el espectador se encuentre consigo mismo, e incluso con los demás. No estoy tratando de cambiar la sociedad, pero si devolverle el tiempo a la gente y crear lugares donde sean capaces de encontrar soluciones por sí mismos”, señala Neto en el catálogo de la muestra.

Por último quería referirme a una muestra que tuve oportunidad de visitar en 2010. Se trata de “Dengo”, realizada en el Museo de Arte Moderno de San Pablo, situado en el Parque Ibirapuera.  A partir de un tejido hecho en crochet, Neto elabora un espacio que reivindica el placer de jugar. Invita al público a mostrarse de una manera distendida y familiar con el espacio. Estructuras colgantes hechas en crochet van generando diferentes espacios dentro de la gran sala del Museo, aún así el visitante tiene la sensación de estar inmerso en un espacio único atravesado por estalactitas gigantes que se presentan como grandes gotas coloridas. Toda la propuesta se acerca a una escultura-pintura, donde el color juega un papel fundamental, pasando de colores puros (amarillo, azul, rojo, magenta) a tonos púrpura, naranja y verde.  A los colores se suma el aroma a manzanilla y los instrumentos musicales dispuestos para ser utilizados por los espectadores: nueve tambores y un piano de cola, todos envueltos en redes de crochet. El tejido brota del techo, envolviendo el espacio como si se tratara de un organismo vivo, y nos va llevando de un espacio a otro: una plaza con bancos, una sala de música, una biblioteca. Dentro de esas grandes gotas de color encontramos objetos que generan ruidos distintos, envueltos a su vez por perfumes peculiares: los objetos escultóricos se despliegan frente a nosotros alertando nuestros sentidos.

Dejo a continuación una presentación con fotografías tomadas por mi cuando visité esta exposición en noviembre de 2010.


Y por último en este video vemos al artista presentándonos "Dengo":

La obra de Sonia Falcone, la vibración del color


En la anterior entrada, dedicada a la 1ª Bienal de Montevideo “El Gran Sur”, hicimos referencia a la obra “Campos de Color” de Sonia Falcone. Fue una de las obras que más nos entusiasmó (desde lo sensorial, ya que desde lo conceptual claramente que hay obras muy valiosas), por lo que decidimos rastrear un poco en internet para conocer más sobre esta artista. 

 La artista en la exposición presentada en Galería Lorca de Santa Cruz, Bolivia, en 2010.

Sonia Falcone nació en Bolivia en 1965, se trasladó muy tempranamente a Estados Unidos, estando radicada actualmente en Hong Kong. Su obra se caracteriza por la centralidad del color, presente en propuestas que incluyen pintura, escultura, instalaciones y videoinstalaciones. Según palabras de la artista el interés por el color, por la vibración que este produce, se origina en la influencia que sobre ella ha tenido siempre la  producción textil de su país y el trabajo artesanal y femenino que esta implica. Su búsqueda es crear una obra que sensibilice al espectador a partir de la unión entre belleza y naturaleza.

 Sol de Justicia. 2008. Óleo sobre lino, 300 x 200 cm

Pasiones del alma. 2010. Técnica mixta. 70.000 globos de látex sobre lienzo. 300 x 200 cm

 Exposición "Pinta Nueva York". 2010

Pero también hay en su obra, siguiendo siempre expresiones de Falcone, un fuerte contenido ético, que busca la reflexión del espectador en torno a varios aspectos de la sociedad contemporánea o a otros aspectos más filosóficos o religiosos como lo limitado del tiempo humano. Esto último aparece reflejado en una escultura denominada “El árbol de la vida” en la que esferas imantadas, representando el número de fines de semana que hay en 75 años de vida promedio, buscan que cada espectador sopese cuántos fines de semana le restan por vivir para así intentar potenciarlos.

 El árbol de la vida. 2011. Escultura en metal (esferas imantadas)

No presenta una trayectoria artística de larga data. Entre los años 2010 y 2012 expuso en La Paz y  Santa Cruz,  y en Nueva York , Miami, Londres , Washington, Buenos Aires, Bogotá y Beijing. 

Ventanas del alma. 2009. Instalación. Aceites líquidos de extractos de flores naturales, cristales y vidrios, 300 x 200 cm

En relación a “Campos de color”, Falcone escribe: Las especies tienen una gran historia. Desde los albores de la civilización han inspirado comercio, exploración, guerra y poesía. Erase una vez que la pimienta que se esparce sobre la carne valía su peso en oro. La nuez moscada que se gratina en un rompope alguna vez fue la causa de una guerra que conquistó para Inglaterra el territorio de Long Island. Escondido detrás sus finamente pulverizados cuerpos se encuentran sabores sorprendentes y un arcoíris de colores provenientes de todo rincón de nuestro planeta. Al contemplar en absoluta admiración la sutileza y el esplendor de las especies, surge en mí la necesidad de plasmar la belleza invisible contenida en esta maravilla de la naturaleza, para que su magnificencia de pronto se vuelva visible en toda su gama de colores y pueda entonces tocar la sensibilidad del alma”.

 Asistente de Falcone preparando la instalación para la 1ª Bienal de Montevideo

 Campos de color. 2012. Instalación con pigmentos aromatizados de diversos colores.

Achiote, chocolate, pimienta, clavo, comino, anís, café, curry, mate, wilkaparu, canela, y nuez moscada conforman esta instalación hecha con polvos de resplandecientes colores: terracota, índigo, rojo, verde, blanco, amarillo, carne, rosa, fucsia, violeta, naranja, ocres y azules que están contenidos en idénticas vasijas de arcilla redonda y se elevan desde estas en pequeños conos sobre el suelo de la Iglesia de San Francisco.
Adriana Herrera, crítica de arte y curadora, dice de “Campo de color” que “es una instalación minimalista en su composición estructural repetitiva; pero en lugar de los materiales fríos y neutrales, que prevalecieron en el norte de América, usa una materia orgánica que contiene el peso invisible de los siglos y de una memoria simbólica milenaria: las especias”.
“Las 88 vasijas de arcilla contenedoras de las coloridas especias en polvo –continúa Herrera– unifican la gastronomía de oriente y occidente e incitan a imaginar, como una totalidad unificada, la riqueza culinaria de la humanidad entera […] 88, número símbolo de lo eterno y de lo infinito contenido incluso en la más pequeña de las semillas”.

Páginas web consultadas:

miércoles, 23 de enero de 2013

1ª Bienal de Montevideo “El Gran Sur”


Desde el pasado 23 de noviembre y hasta el próximo 30 de marzo se está realizando en Montevideo la 1ª Bienal de Arte denominada “El Gran Sur”. Con la curaduría general de Alfons Hug (curador de la Bienal de San Pablo en dos oportunidades, actual director del Instituto Goethe de Rio de Janeiro), la muestra propone obras de 51  artistas, nacionales e internacionales, que centran sus creaciones en la exploración de El Sur y sus relaciones con el resto del mundo. La muestra se desarrolla en el inmenso hall de la casa central del BROU (Cerrito 351) y también cuenta con obras en el edificio anexo del BROU de Zabala 1520, el Edificio Atarazana (Zabala 1583) y la Iglesia San Francisco de Asís (Cerrito y Solís). Pero el núcleo central de la bienal es ese hall del magnífico edificio neoclásico de Lerena y Veltroni de 1938, que despliega mármoles, bronce, hierro,  cristal, en un repertorio lujoso de columnas, capiteles, bajorrelieves, bóvedas, casetones, arcos, que ofician de descomunal marco para obras de desigual factura, tanto desde lo estético como desde lo conceptual.  
La mayoría abrumadora de las propuestas se encierran en lo que podemos denominar “arte conceptual”, por esto “El Gran Sur” es tomado desde su acepción territorial pero también desde múltiples acepciones, por lo que la variedad de miradas y lo abiertas que quedan a las múltiples interpretaciones, es una de las características de la muestra. Instalaciones, videos y video instalaciones son los lenguajes más utilizados, aunque también encontramos fotografía, dibujo, pintura y alguna escultura. A través de una gran variedad de temáticas los artistas convocados buscan contribuir a reivindicar la posición del hemisferio austral en la creación artística mundial.  Según expresó el curador al momento de la inauguración, el gran desafío de la bienal será “descubrir junto a los artistas de América Latina, África y parte de Asia una reflexión sobre el sur y sus contextos culturales”.
Algunas propuestas surgen a partir del espacio físico donde se realiza la bienal, acuden a la historia del banco, a las características del lugar, o al tema del dinero. Otras toman temáticas inspiradas en Montevideo o en Uruguay y su historia. Varias se remiten a aspectos geográficos o culturales de regiones del sur.
A continuación dejo fotos  de algunas de las obras que más me interesaron con información extraída de los textos que las acompañan junto a apreciaciones personales (la selección, como tal arbitraria,  se realizó no necesariamente basada en mi convicción sobre su valor artístico, algunas me han interesado desde lugares diversos a los del arte)


El Gabinete de las Máquinas del Capital – 2012 – Mark Dion (EE.UU). Se trata de una instalación integrada por cientos de objetos pertenecientes al acervo del BROU. Vitrinas, muebles en desuso, billetes antiguos, aparatos y máquinas obsoletas, se utilizan para una visualización estética de la riqueza patrimonial del banco, y para enfatizar la complejidad de la historia de la institución. Despierta curiosidad en los espectadores esa posibilidad de atisbar la organización del trabajo en el pasado a través de objetos de uso cotidiano. Y según señala el texto curatorial: “A primera vista, el trabajo con archivos históricos puede parecer anticuado. Sin embargo, esta búsqueda de huellas es una de las posiciones más avanzadas del arte contemporáneo, y otorga al presente la necesaria profundidad histórica”.


Los Olores de la Guerra – 2009 – Reynier Leyva Novo (Cuba). Instalación, frascos de vidrio, perfumes.  En esta inusual propuesta, el artista, según nos relata el texto que la acompaña, extrajo esencias de elementos tomados en los escenarios de tres combates librados a fines del siglo XIX por la independencia de Cuba y creó con ellos fragancias a partir de las cuales se rememora la figura de tres patriotas: José Martí, Ignacio Agramante y Antonio Maceo. Para esto trabajó con una alquimista y un historiador. Mientras este último le ayudó a localizar los lugares, la segunda  lo auxilió en la recolección de elementos y la elaboración de los perfumes. Claramente aquí no hay un objeto que nos conmueva desde lo estético, desde sus materiales, desde su tamaño. Es el concepto y el relato de su proceso lo que el espectador debe apreciar.


Sin título – 2012 – Gabriela Albergaria (Portugal). Instalación con injertos de troncos y ramas realizados con árboles endémicos de Uruguay y especies importadas y aclimatadas: eucaliptus, palo borracho, mataojos, tala, roble, plátano e hilo de algodón, tornillos y madera. Este trabajo fue, al igual que el de Dion, especialmente realizado para esta bienal. De allí que se recurra a esta combinación de árboles nativos y exóticos de Uruguay, luego de una investigación de las especies locales. Una vez seleccionadas ramas y troncos, se ensamblaron a los efectos de crear un nuevo tipo de árbol representativo de las especies presentes en la ciudad. Indica el texto que acompaña la obra: “El espectador es invitado a observar y reconocer en las distintas partes de esta obra su propio contexto, enfatizando la relación entre arte y comunidad, así como de hombre y naturaleza”. En este caso, las dimensiones del hall hacen que se pierda un tanto la propuesta, ya que se hace difícil poder apreciar el detalle del ensamblado, sobre todo en la parte correspondiente a la copa.

Consume & Muere – 2012 – Javier Abreu (Uruguay). Obra pensada también específicamente para esta bienal y para este espacio. Consiste en una enorme cruz, la “Cruz del Sur” precisamente, que transformada en un gran pelotero como los que se encuentran en locales de comida rápida, señala, de manera irónica, el rumbo de consumismo y globalización que ha tomado la sociedad contemporánea. Vincula de esta forma, esta realización con el proyecto “El empleado del mes” que, sobre estos tópicos, presenta Abreu desde hace varios años. 

Dios y el Diablo en la Tierra del Sol – 2012 – Juan Burgos (Uruguay) Gigantografía en papel, obra de collage manual de imágenes. 4 x 11 metros. Se trata de un collage de imágenes de procedencias diversas, comics, libros de cuentos, pintura callejera, Biblias antiguas, etc., que el artista ensambla manualmente para traducir su visión de una América del Sur con una historia atravesada por el caos y la violencia. El texto curatorial, basado en palabras del propio Burgos, señala que “el título de esta obra ha sido tomado de la película de Gláuber Rocha de 1964, una de las más representativas del llamado Cinema Novo, donde el misticismo y la superstición se mezclan con ideas políticas inspiradas por la revolución cubana… Retomando el espíritu surrealista, el artista asocia libremente a los personajes de sus collages, uniendo a malos y a buenos, sin definirlos, sino incrustándolos en el universo de su denso collage, donde encontramos así a ángeles con uniformes de policía, al Che Guevara orinando sobre una rata imperialista, a Dios observando indignado desde la orilla sosteniendo el cuerpo bicéfalo de Adán y Eva, a Miss América haciendo flamear la bandera de las cruzadas y a los monstruos de Bruegel el Viejo enredados con tatuajes de presidiarios, entre otros personajes”. A simple vista parece una obra ambiciosa (¿pretenciosa?) e interesante, pero con un sabor de sarcasmo e irreverencias propias del posmodernismo que no llegan a impactar más que por lo minucioso del ensamblaje, por sus proporciones y por el afán del espectador de ver detalles y desentrañar a partir de estos posibles significados.

Tiled Flower Garden – 2012 – El Anatsui (Ghana). Instalación con tapitas de refresco de aluminio y alambre de cobre. A partir de un material de desecho, el artista elabora un objeto de gran belleza visual, que se extiende a modo de alfombra conectando con tradiciones artesanales de vieja data. Interesante propuesta.

 

U de Uruguay. Sé Rico, sé Famoso, sé Maravilloso… o sé Tú” – 2012 – Martín Sastre (Uruguay) Video instalación. Sin duda es uno de los videos más vistos de los que presenta la muestra. Satirizando publicidades de perfumes glamorosos, Sastre presenta una coreografía que se desarrolla en los distintos edificios sedes de la Bienal, y que culmina presentando un perfume elaborado a partir de las flores cultivadas por el presidente Mujica (proyecto que fue presentado a la Presidencia de la República para con su comercialización crear el primer Fondo Nacional de Arte Contemporáneo). No deja de tener inventiva, pese a lo cual cuesta ver en el video, más allá del tono satírico y de una estética comercial, un sentido claramente artístico.

En la Iglesia de San Francisco, hay dos instalaciones que constituyen, desde mi punto de vista, el punto más alto de lo que presenta la Bienal.


Campo de Color – 2012 – Sonia Falcone (Bolivia). Diversos pigmentos y especies. Desde el ingreso a la nave de la Iglesia se comienzan a percibir los aromas de estas especies que en una exquisita combinación de colores se disponen en el piso. Este disfrute aromático y visual se complementa maravillosamente con la instalación auditiva que la acompaña y a la que referiremos seguidamente. Tal vez su impacto mayor se deba al entorno, ya que el interior de la Iglesia muestra un estado de deterioro tan marcado (hay un proceso de restauración en curso) que lleva a que estos colores obtengan aún más fuerza.



Pastores – 2012 – Paulo Vivacqua (Brasil). Instalación sonora. 8 barras de hierro cubiertas por mantos de algodón y 8 parlantes. El manto de algodón que rodea cada parlante sugiere la figura antropomórfica del pastor. Cada una de las piezas expresa una voz y el conjunto genera una polifonía, alternando sonidos de vientos y silencios que despliegan una experiencia auditiva de inmersión. Esta experiencia sonora complementa de manera magnífica la experiencia visual y olfativa de Campos de color, ofreciendo al espectador un ejercicio sensorial altamente gratificante y enriquecedor.
Por último, señalemos que en el anexo del BROU de la calle Zabala reúne, en un espacio en casi total oscuridad, un cojunto de videos, que permite al espectador ir transitando de uno a otro dedicando a cada uno la debida atención. Hay allí algunas piezas magistrales como la de la afgana Lida Abdul de 2006 denominada “Vendedores de ladrillos de Kabul”, una maravilla.
A continuación les dejo una presentación con más fotografías de las obras comentadas y de algunas otras.
Espero les guste!



Sitios web sugeridos:


martes, 22 de enero de 2013

Marta Palau en el Palacio de Bellas Artes en México


El pasado 28 de diciembre, en ocasión del viaje que realicé a México, visité el Museo del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México. Iba a conocer el edificio y, fundamentalmente, a ver los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, allí albergados. Pero de paso, visité una exposición temporal de una artista que yo no conocía: Marta Palau. Y viví un momento muy gratificante, primero por conocer a una artista excepcional de la que no tenía noticia (cuando me puse a indagar un poco sobre ella, me entero que expuso en Uruguay en 1999 en el MEC), y segundo por haber disfrutado de un recorrido por una obra conmovedora tanto en su propuesta plástica como ideológica.


Marta Palau, nacida en España en 1934, vive en México desde muy pequeña y es una artista plástica que se ha caracterizado por una obra escultórica marcada por el uso de materiales tales como fibras vegetales, telas, lanas, maderas, materiales que nos remiten a  la naturaleza y también a las tradiciones prehispánicas americanas, a sus imaginarios mágicos y sociales. También ha estado presente en su obra una mirada sobre la mujer y “lo femenino”, también en las costumbres y rituales de las etnias que aún hoy habitan en Baja California, así como las pinturas rupestres de sus ancestros ubicadas allí, estado al que se ligó hace más de 40 años, compartiendo su vida profesional entre Tijuana y el DF.  Pero su obra siempre ha sido encarada desde lo contemporáneo y desde las problemáticas sociales que la conmueven, y si bien los materiales y las formas de representación se inspiran en los referentes étnicos o indígenas, sus propuestas buscan sensibilizar al espectador en esos temas del presente que la inspiran. Señala Palau: “Trato de hacer obras sobre los problemas que me irritan, como las injusticias. Me irrita que vivamos en una frontera que tiene una doble barda, que a la gente que trata de ganarse la vida en Estados Unidos la traten como asesinos, con mi obra quiero hablar mucho de esos temas y seguramente el espectador los verá”. Tomado de http://siete24.mx/escenario/cultura/30347-marta-palau-expone-en-bellas-artes).
Sus esculturas apuntan a la simplificación de las formas y la relevancia de la textura. Esto último es visible sobre todo en sus tapices, donde los objetos anudados buscan escapar del muro, afirmando aún más el carácter tribal y mágico de sus obras. También ha incursionado en la pintura, sobre todo en amate, y en la cerámica.


Kachinas – 2006. “En el ceremonial hopi (grupo humano habitante de Arizona) son de capital importancia las kachinas, espíritus bondadosos de los difuntos, de los antepasados, personificados por bailarines con máscaras. Hay unas 335 kachinas diferentes, con su personalidad y sus máscaras distintas, viviendo en su propia aldea sobrenatural con sus propios jefes. Llegan a cada poblado hopi en diciembre y pasan el invierno, la primavera y parte del verano con la gente, bendiciéndola y asegurándole la lluvia para las cosechas. En julio, regresan a la aldea kachina de las montañas. Joseph Campbell, El mundo de los hopis, fragmento. (Texto en la muestra)

A finales de los ’80 se abre en su obra una etapa dedicada a sus nauallis (nombre en náhuatl que designa al hechicero o chaman pero también a una especie de doble, generalmente animal, profundamente ligado a la identidad personal) quienes, según la propia Marta Palau, “Mis Nauallis son femeninas, son hechiceras, sacerdotisas, cuidadoras y protectoras de su comunidad. Las que realizan los encantamientos y la protección contra las fuerzas externas, son las responsables de la creación del mundo. Ellas me acompañan y aconsejan. No sé cómo me tropecé con ellas, ni si en realidad yo las seleccioné o ellas se impusieron, emergiendo de memorias ancestrales; sé que me han hecho bien, pues han creado un sinfín de posibilidades apropiadas para mi trabajo. Las pequeñas agresiones de seres menores frente a mis Nauallis no proceden: mis aliadas están alertas” (citado en la muestra visitada).

Entre diciembre del 2012 y hasta marzo del 2013 se está realizando la exposición en el Museo Palacio de Bellas Artes a la que aludíamos al comienzo de la entrada, titulada “Marta Palau. Tránsitos de Naualli”. Se trata de una retrospectiva que cubre obras (esculturas e instalaciones) realizadas en los últimos 40 años y que según su curador, Jorge Reynoso, su selección no tiene que ver con técnicas o años de producción, sino que muestran las temáticas coincidentes con las líneas de pensamiento, acción y creación de la artista. Según Reynoso, “Frente a una forma materialista y depredadora de imponer una visión del mundo dictada desde la lógica del poder, Marta Palau propone a la creación artística como una alternativa que mantiene un compromiso con la realidad, al tiempo que busca restaurar y actualizar nuestras relaciones con la tierra, la memoria y los oficios de las manos y el pensamiento que reconocen en la esencia de los rituales y los mitos formas de resistencia. Palau ha encontrado en la figura de la Naualli –hechicera, vidente, curandera- una representación simbólica de este poder creativo que, desde el arte, convoca a la resistencia a partir del poder de la imaginación activa, reconciliando lo arcaico con lo presente, encontrando nuevas formas de interpretar nuestros rastros individuales y colectivos. Resultando imposible reunir una semblanza completa del dilatado trabajo de Marta Palau, proponemos una exploración por algunos de los tránsitos que esta Naualli ha recorrido: su celebración de lo femenino, su atención a los mitos de origen y migración, su recreación simbólica de los rituales de congregación, su interés por los imaginarios mágicos y proféticos, así como su voluntad de representar en el duelo funerario una demanda por las injusticias nacionales y globales. Al conjurar signos nutridos del pasado, Palau nunca abandona su atención al presente; en su arte, la actualidad encuentra una significación profunda, vital” (citado en la muestra).


Cuatro atados de trece – 2005. Esta obra hace referencia a los 52 años del ciclo temporal maya. Las 52 calaveras representan un ciclo de Muertas de Juárez. “¿Qué es lo que más queremos?: que nuestras hijas regresen a nuestra casa, después de la escuela, después del trabajo. Que vuelvan, porque esa es la angustia de cada madre en Ciudad Juárez, que ven salir a sus hijas y no saben si van a regresar ¿Por qué las niñas desde pequeñas tienen que asumir que un día van a ser asesinadas? Ellas saben que pueden morir en manos de hombres impunes en un sistema impune.  Testimonio de Marisela Ortiz, fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa. (Texto en la muestra).


Doble muro – 2006. “Una silueta humana tejida con fibras y tramas naturales se ubica en el suelo, rodeada de los dos muros simbólicos. Esta figura nos evoca las siluetas que demarcan con gis en el suelo los policías o agentes de medicina legal para establecer una huella del cadáver y su posición corporal. Tiene en su cabeza una pequeña abertura en forma de umbral. La silueta hecha en petate está inspirada en una figura del arte rupestre. Marta la retoma de las pinturas en las cuevas de Baja California y bautiza este personaje como el hombre de Baja, (establece un juego doble e irónico con el lenguaje, refiriéndose a un hombre dado de baja, es decir, asesinado, y vincula esta idea con la del hombre rupestre de Baja California). De esta manera logra aludir a un joven real muerto a manos de un policía norteamericano, en el momento de saltar el muro. Este hecho acaeció a finales del año 2005 y fue difundido ampliamente por la prensa que hizo hincapié en que el sujeto había sido asesinado con un balazo en la espalda, lo que enfatiza la cobardía del perpetrador del acto y la alevosía con la que actúan las autoridades fronterizas norteamericanas en los casos que involucran a inmigrantes ilegales. Marta Palau: la inmigración, la transgresión: la frontera (fragmento). Fernando A. Rojo Betancur. (Texto en la muestra)

Sitios web recomendados:
http://www.rupestreweb.info/artefetiche.html(La artista Marta Palau y el arte rupestre de Baja California)
http://www.martapalau.com/ (sitio oficial de la artista)

Dejo a continuación algunas fotos tomadas en la visita a la muestra el pasado 28 de diciembre